En mi paseo de ayer tarde, —quizá porque me había llevado un cierto disgusto— vino a mi memoria la canción «Un beso y una flor» de Nino Bravo (1944-1973), fallecido en un accidente de coche en una mañana de abril, hace poco más de 50 años, en la carretera de Valencia a Madrid. Así dice una de las estrofas que todos los de mi edad guardamos en la memoria:
«Al partir un beso y una flor
Un ‘te quiero’, una caricia y un adiós.
Es ligero equipaje
Para tan largo viaje;
Las penas pesan en el corazón.»
Probablemente la ligereza del equipaje de Nino Bravo trajo a mi recuerdo aquel pasaje del «Retrato» de Machado, hermosamente cantado por Joan Manuel Serrat:
«Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.»
Escribo estas líneas cuando me he despertado a media noche recordando ambas canciones. Ligero de equipaje y lleno el corazón: así me gustaría a mí recibir a la muerte cuando llegue ese día del último viaje y haya que partir.
Barcelona, 22 de febrero 2024
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* Jaime Nubiola es profesor emérito de Filosofía en la Universidad de Navarra, España (jnubiola@unav.es).
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