El poema se encarna en mis adentros
se desnuda
muestra impúdico
su candor
ávido de palabras
surge en la noche
rompe los espejos
libera mi espíritu
enciende mi penumbra
II
Vivimos para morir
y dejamos nuestra huella
impresa
en la cicatriz abierta
de un poema
III
Caen palabras húmedas de lluvia
de mi boca entreabierta
el estertor sale como pájaro negro
en mi triste despedida
Allí
donde tiembla el olvido
me espera el silencio

Del poemario: Atisbos
Huerga y Fierro editores
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