Me ha impresionado una reciente entrevista con Larry Summers que he podido leer en «Arts & Letters Daily» (8 marzo 2024) a propósito de los acontecimientos de los últimos meses en Harvard que desembocaron en la dimisión de la rectora Claudine Gay. Summers había sido secretario del Tesoro con Clinton (1999-2001) y controvertido Presidente de Harvard entre los años 2001-06. Lo que me ha impresionado de la entrevista es que Summers sostiene que la política universitaria actual que pone por encima de todo el valor de la diversidad, la inclusión y el respeto a las diferentes perspectivas subjetivas, si se lleva hasta el extremo, destruye la misión de la universidad.
Quizá merece la pena explicar esto un poco más despacio. Podría quizá formularse así: si en una universidad todas las opiniones valen lo mismo, entonces ninguna vale nada; «si todos los puntos de vista son igualmente buenos, el concepto de verdad se torna arbitrario». En el corazón de la universidad está el amor a la verdad, que figura bien visible en el sello de Harvard (VE-RI-TAS). Quienes buscan y aman la verdad saben que no todas las opiniones valen lo mismo, pues tanto en la ciencia como en las cuestiones relativas a la organización de la sociedad hay opiniones mejores y peores. Precisamente la universidad es un espacio de diálogo porque estamos persuadidos de que mediante el estudio de los problemas, la atención a los datos de la experiencia y la escucha de los demás, los seres humanos somos capaces de reconocer la superioridad de un parecer sobre otro, de descubrir la verdad, aunque esta casi siempre tenga un carácter provisional.
Alan Garber, actual presidente interino de Harvard, comentaba a este respecto en «The Harvard Gazette» (16 enero 2024): «Hace cuatro años, al final del semestre, mis alumnos me preguntaron cuál pensaba que era el problema más importante que afrontaría la Universidad en los próximos años. Mi respuesta inmediata fue que a los estudiantes de su generación les resultaba cada vez más difícil hablar abiertamente entre ellos sobre temas controvertidos. Este problema no es nuevo ni exclusivo de Harvard. Pero es mucho más importante para nuestros estudiantes actuales que para las generaciones anteriores. Necesitamos redoblar nuestros esfuerzos para promover el diálogo y explorar nuevos enfoques».
Defender el diálogo universitario es defender la verdad, porque si dialogamos es por la esperanza de comprender más y mejor, por adentrarnos en la verdad del asunto del que en cada caso se trate.
Barcelona, 14 de marzo 2024
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* Jaime Nubiola es profesor emérito de Filosofía en la Universidad de Navarra, España (jnubiola@unav.es).
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