Se desgastaron en mis labios los besos que nunca nos dimos, siempre por una excusa banal o por esa irrefrenable manía de dejarlo todo para después.
¿Por qué tuvimos que dejarlos reposar mientras el tiempo avanzaba?
Sin detenerse se fueron borrando de nuestra memoria.
Hoy reposan más allá del olvido, en el lugar en el que nunca debieron permanecer.
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