miércoles, julio 22 2026

Lieja, la Ciudad Ardiente en el corazón de Europa

Lieja, la Ciudad Ardiente en el corazón de Europa

Avelino Muleiro

 

Con motivo de mi estancia en Luxemburgo, aproveché la ocasión para conocer Lieja, una de las cinco provincias que conforman la región de Valonia, en Bélgica. El viaje fue una ruta por autopista de 168 kilómetros, que ha durado una hora y cuarenta minutos. El paisaje resultó de lo más singular. La autopista transcurre cruzando el corazón de las Ardenas belgas, rodeada de densos bosques verdes y colinas onduladas, donde los rebaños de vacas y ovejas pastaban al sol, regalando al viajero una imagen extraordinariamente bucólica e idílica.

A diferencia de la gran mayoría de las autopistas europeas, que solo se iluminan en las salidas o en tramos urbanos, este corredor destaca por tener farolas colocadas a intervalos regulares de apenas unas decenas de metros entre la ciudad de Ardón, limítrofe con Luxemburgo, y la ciudad de Lieja. ¡150 kilómetros de farolas! Recorrer este trayecto iluminado por la noche es una experiencia inolvidable en el corazón de Europa.

Al entrar en Lieja, el río Mosa es uno de los primeros vecinos en dar la bienvenida al visitante, pues goza de una enorme reputación como representante clave para Lieja y para la Europa de este siglo XXI, a nivel estratégico, cultural y económico

Fue justamente allí, frente al fluir imperecedero de las aguas del Mosa que viajan rumbo al mar del Norte, donde Zarita se detuvo. Mi inseparable y fiel perrita, compañera de mil caminatas por Galicia e incontables paseos cotidianos por Vigo, agitó la cola entusiasmada como tratando de descubrirme su sabio consejo. Éste llegó a través de un pequeño ladrido. Me aconsejó no empezar a caminar sin un proyecto preciso. Detrás de su noble y limpia mirada había un mensaje: Seleccionar las mejores rutas.

“Primero, disfrutemos de la gastronomía local. Después, subamos a la grupa de la historia para detenernos en cada rincón memorable de la ciudad.

Iniciemos el viaje buscando el arte gótico en la Catedral de San Pablo. En la Plaza de la catedral hay un mercadillo -el Marché Court-Circuit- donde podemos comer. A continuación, recreémonos contemplando la soberanía del Palacio de los Príncipes-Obispos. Muy cerca de allí, podemos gozar de la vista espectacular del edificio de la Ópera Real de Wallonia. Sería una buena idea visitar, si está abierto en domingo, el Museo de la Boverie.

No podemos regresar a Luxemburgo sin visitar la extraordinaria estación de Liège-Guillemins, obra del arquitecto español Santiago Calatrava; y tampoco podemos dejar de entrar en la Abadía de Saint-Jacques, famosa por su hermosa historia ligada a la peregrinación jacobea”.

No tuve excusa para no seguir los sabios consejos de Zarita.

 

Así que, dentro ya de la urbe, descubrimos a Lieja como “la ciudad ardiente”, un apodo que proviene del carácter apasionado y hospitalario de sus habitantes, pero también del fuego de sus antiguas forjas. Cuenta su historia como con la llegada del siglo XIX esta región se transformó en uno de los principales motores de la Revolución Industrial en la Europa continental. El carbón, la siderurgia y las fábricas de armamento enriquecieron la zona, asignándole un carácter obrero, multicultural y solidario que en la actualidad se considera la base de su identidad. Sin embargo, tras sufrir las duras consecuencias de la desindustrialización a finales del siglo XX (Vigo sufrió en propias carnes este problema), Lieja ideó una ambiciosa estrategia de reconversión que la ha convertido en uno de los centros logísticos más importantes de la Unión Europea.

He quedado sorprendido al descubrir que en la Lieja actual conviven alrededor de 167 nacionalidades diferentes, una super Torre de Babel. No obstante, la convivencia entre todos sus habitantes me pareció excelente.

Los orígenes de la ciudad

Aunque la fundación oficial de Lieja se sitúa en el siglo VIII, las excavaciones arqueológicas descubrieron como en el Paleolítico, hace unos 20.000 años, ya se asentaron al lado del río Mosa grupos nómadas de humanos.

El origen oficial de Lieja se remonta al año 705 d.C. En ese año, el obispo san Lamberto fue asesinado a orillas del río Mosa. El lugar se convirtió en un centro de peregrinación y fue allí donde se creó un poderoso Principado eclesiástico.

​         Intentando averiguar su etimología, descubrí que el nombre en francés (Liège) procede del latín medieval Leodicum o Laodico, que a su vez deriva del germánico antiguo theuda o liudis, que significa «pueblo» o «gente» (la ciudad del pueblo). Tratando de relacionarlo con el nombre de Lugo (Galicia), me informan como a pesar de su parecido fonético, no comparten la misma raíz lingüística. Lugo proviene del latín Lucus Augusti, cuyo origen es la palabra celta lucus («bosque sagrado») o el dios celta Lug. Lieja, sin embargo, tiene un origen puramente germánico, vinculado a la comunidad y a sus habitantes.

Lieja, Principado eclesiástico  

Lieja, a diferencia de otros Estados o capitales europeas, no dependía de reyes, condes o duques, sino que durante casi 800 años fue la capital de un Principado eclesiástico independiente dentro del Sacro Imperio Romano Germánico.  Esa categoría singular concedió a la ciudad una soberanía que todavía se adivina en el Palacio de los Príncipes-Obispos, hoy transformado en Palacio de Justicia. Pasado el tiempo, en 1789, Lieja, imitando a la Revolución francesa, hizo su propia revolución expulsando al último príncipe-obispo, presumiendo sus habitantes de ostentar un carácter proclive a la libertad y a la independencia.

Recursos relevantes

Una de mis primeras sorpresas al entrar en Lieja, un domingo de julio, ha sido observar sus largas y pletóricas calles, atestadas de terrazas y tiendas abiertas y rebosantes de vida. Los comercios parecían vacíos, pero las terrazas estaban atestadas de cientos de personas que disfrutaban de sus archifamosos gofres, de su variada oferta de cervezas artesanales y de sus tradicionales boulets à la liégeoise (albóndigas liejesas).

Siguiendo los consejos de Zarita, mi primera visita ha sido a la catedral de San Pablo, una verdadera joya arquitectónica de estilo gótico. Esta catedral había sido inicialmente, en el siglo X, una iglesia románica, dedicada a San Lamberto, que en el siglo XIII fue reconstruida con estilo gótico, aunque sin eliminar totalmente sus elementos románicos. En el siglo XVIII fue demolida por los revolucionarios de Lieja, pero en el siglo XIX fue elevada a la categoría de catedral.

Además de la catedral, hemos podido visitar la Ópera Real de Wallonia, el Museo de La Boverie, sus desafiantes escaleras de la Montagne de Bueren (374 escalones) y la espectacular estación de tren de Liège-Guillemins.

Su historia es impresionante como Imperio Principado eclesiástico independiente dentro del Sacro Imperio Romano Germánico. En el siglo XX, Lieja jugó un importante papel en la Segunda Guerra Mundial a través de La Red Cometa, un movimiento audaz de resistencia cuyo objetivo principal era rescatar a los aviadores aliados (británicos, estadounidenses y canadienses) cuyos aviones habían sido derribados sobre la Europa ocupada por los nazis, para ocultarlos y repatriarlos a Gran Bretaña. Debido a su ubicación geográfica cerca de la frontera con Alemania, en el este de Bélgica, Lieja se encontraba directamente bajo las rutas de vuelo de los bombarderos de la Real Fuerza Aérea del Reino Unido y de la Fuerza Aérea de EE. UU. que atacaban el centro estratégico alemán. Muchos de estos aviones eran alcanzados por la artillería antiaérea o por cazas alemanes, obligando a los pilotos a saltar en paracaídas sobre los bosques y campos de la región de Lieja. Todos los vecinos de la zona de Lieja -médicos, sacerdotes, campesinos, guardas forestales…- localizaban a los pilotos heridos o escondidos, proporcionándoles ropa civil y documentos de identidad falsos. Los aviadores eran alojados temporalmente en hogares de familias belgas que se jugaban la vida. Cerca del 70% de las personas que componían los engranajes de la Red Cometa eran mujeres, muchas de ellas jóvenes que desafiaron abiertamente la ocupación alemana.

Sin embargo, como Lieja era el gran objetivo logístico alemán, Hitler la atacó en diciembre de 1944 con la Ofensiva de las Ardenas, el último gran contraataque nazi. La ciudad resistió como centro de retaguardia aliado bajo un asedio terrible de misiles, ganándose para la historia su estatus de ciudad inquebrantable.

Lieja y el jacobeo

La ciudad de Lieja era un importante centro religioso e intelectual del Sacro Imperio Romano Germánico, y allí se encontraba la Abadía de Saint-Jacques de Lieja, dedicada al apóstol Santiago. Eso explica su fuerte vinculación espiritual con Compostela. Desde Lieja partió en el año 1056 una peregrinación hacia Galicia, que está considerada como una de las primeras grandes expediciones jacobeas desde el norte de Europa. Fue el mismo rey de Galicia quien recibió a aquellos peregrinos en Santiago de Compostela y les regaló varias reliquias, entre ellas una porción del cuerpo de Santiago el Mayor. Los peregrinos regresaron entusiasmados a Lieja con aquel tesoro. El viaje provocó que el culto a Santiago el Mayor se volviera increíblemente popular en toda la región del río Mosa y en los Países Bajos medievales.

A las puertas de un nuevo Año Santo Jacobeo, aquel viejo camino del siglo XI vuelve a convocar a los viajeros y abrirse para que Lieja y Compostela puedan escribir una nueva página en su propia historia.

Estoy convencido de que las autoridades gallegas recibirán con grandes honores a los peregrinos de Lieja, como recibió el rey en 1056 a aquella histórica peregrinación de la Abadía de Saint-Jacques.

Fin del viaje

Nos despedimos de Valonia con la satisfacción de haber conocido una de las regiones belgas con más historia. De regreso a Luxemburgo, después de desandar los 160 kilómetros a través de las Ardenas belgas, no pude evitar mirar a mi fiel compañera. Zarita descansaba plácidamente en el asiento trasero con la satisfacción del deber cumplido. Ella había programado inteligentemente la ruta por la ciudad y, gracias a ella, hemos podido descubrir por qué Lieja está catalogada como la «ciudad ardiente», tanto por su historia industrial, por la diversidad multicultural de sus gentes como por el vínculo que comparte con nuestra propia tierra a través del Camino.


Descubre más desde Masticadores

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde Masticadores

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde Masticadores

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo