Yo quiero a tus orejas, a la derecha y a la izquierda, delicadas y suaves. Las amo y con delicadeza las beso.
Yo amo a tu pelo, encendido y salvaje, lleno de vida. Lo toco y dejando que cosquillee mis labios, lo beso.
Yo quiero a tus hombros, cálidos y morenos, que te hacen ser fuerte, por eso con cariño los beso.
Te beso por todas partes para que sientas amor en cada punto de tu cuerpo, desde tus pies hasta tu coronilla.
Yo quiero a tus manos trabajadoras, que construyen presentes que me compartes, y por eso despacio, primero a una, y luego a la otra, con agradecimiento las beso.
Yo quiero a tu vientre, prometedor y bello como un campo y, tras mirarlo y contemplarlo, lo beso.
Yo amo a tu pecho, sabiéndome afortunado por recibir el amor que guarda, por eso, con sentimiento y ternura, lo beso.
Beso lo que tienes fuera para poder besar lo que tienes dentro.
Quiero a todas tus partes. Venero a cada una de ellas y, sobre todo y más que a nada, amo a ese misterio tuyo que las une y que les da sentido, a lo que las convierte en ese ser único que eres tú.
A eso es a lo que beso cuando te beso.
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