Hay días
Hay días que saben a leche cortada, hay días que huelen a pescado podrido. Oscuros cual pozo sin fondo. El desasosiego cala hasta los huesos y la amargura sale y entra a su antojo.
Días ciegos, como la noche.
Después de un fuerte vaivén, medio abnegado, ¿qué mantiene el barco a flote?
La fortaleza.
Y cuando no te queda nada, ¿qué te mantiene en pie?
Quizá, una brizna de esperanza.
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