Tras publicar Impuestos a la moda rápida / Fast-fashion Tax (1), en la entrada de hoy encontrarán los conceptos de moda sostenible (slow fashion) y greenwashing, y la actuación de la ONU y la Comisión Europea.
¿Qué es la moda sostenible o Slow fashion?
Podemos tomar la definición de sostenibilidad que estableció la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de las Naciones Unidas en 1987:
“El desarrollo sostenible es la satisfacción de las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”.
Siguiendo esa idea, el concepto de moda sostenible surge como respuesta responsable al desafío que plantea la moda rápida ante las graves consecuencias laborales, sociales y medioambientales que tiene esta industria.
En contraste con la producción masiva y desechable de prendas, la moda sostenible aboga por un enfoque más ético y respetuoso con el medio ambiente, minimizando los residuos y la contaminación que genera esta industria.
Aquí tienen algunos ejemplos de moda sostenible o slow fashion.
Este fenómeno sostenible parte de la idea de que los consumidores han ido obteniendo conocimientos sobre los materiales y el proceso de fabricación, así como sobre los efectos dañinos (sociales y medioambientales) de la fast fashion, lo que les lleva a un creciente interés por la sostenibilidad en la moda, solicitando una moda diseñada y fabricada de una forma más consciente con el entorno natural y social. Por ello, no sólo representa una nueva forma de producir moda, sino que también es una nueva forma de consumirla, valorando la calidad de los artículos sobre la cantidad.
En 2019 la ONU creó la Alianza de las Naciones Unidas para la Moda Sostenible, como un intento conjunto de los países para hacer frente a los estragos medioambientales, económicos y sociales ocasionados por el sistema industrial y de consumo vigentes.
Pacto Mundial ONU: Moda sostenible-vístete despacio que el planeta tiene prisa.
La “cara B” de esta evolución “sostenible” es que muchas marcas sólo han llevado a cabo un “lavado de cara” (greenwashing en inglés) ofreciendo una imagen más ambientalmente responsable, sin variar sustancialmente sus procesos de producción y venta.
Aquí tienen algunos ejemplos de greenwashing. Incluso, la Comisión Europea ha tomado cartas en el asunto.
Me ha parecido muy interesante la iniciativa de PNUMA y ONU Cambio Climático de ofrecer una guía de moda sostenible para comunicadores., y también iniciativas como la ReFashion Week que se celebró en New York en 2020 con la vista puesta en la reutilización.
Espero que les haya resultado interesante y, como siempre, son bienvenidos sus comentarios.
La tercera y última parte saldrá en breve.
¡Saludos!
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Leer aquí el artículo 3 de esta serie
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