Aunque es muy probable que todos los que hayáis decidido entrar en este artículo conozcáis el videojuego «Cyberpunk 2077», creo conveniente realizar un acercamiento previo. «Cyberpunk 2077» es un videojuego reciente, sacado a la venta en diciembre de 2020, para diversas plataformas de juego: Microsoft Windows, PlayStation 4 y Xbox One por la compañía polaca CD Projekt.
Debo admitir que, pese a realizar este artículo, mi relación con el juego es meramente vicaria, al que relacionaré con la serie de anime homónima de 2022, que pretende ser una precuela de la historia que se encuentra en el videojuego, centrándome, más que en la jugabilidad de los personajes, en la manera en la que los personajes femeninos son recreados.
Tomando como base para la creación del videojuego el juego de rol «Cyberpunk 2020», la acción de este primero se sitúa casi sesenta años más tarde en la ciudad ficticia de Night City en California. Con seis distritos distintos en los que mover al personaje y con una perspectiva típica de los juegos de armas convencionales, el jugador debe crear a su personaje, modificando sus estadísticas con experiencia acumulada a partir de la realización de distintas versiones. Hasta el momento, la descripción del videojuego no se aparta de aquellos del género de rol de acción y de ciencia ficción convencionales, pero, ¿dónde se encuentra su atractivo?
En primer lugar, el videojuego parece presentar un gran elenco de personajes femeninos que, a diferencia de otros del género, dejan de lado en su selección de actantes. Parnun, Judy, Rogue, Claire, Mox o US Cracks son algunos de los nombres de las mujeres más representativas del videojuego. No obstante, a pesar del aspecto rudo de Parnum, el cabello de dos colores de Judy Alvárez y su mono de cuero negro brillante que la hacen parecer una temida guerrera, los tatuajes faciales de Rogue (que la pueden hacer parecer una hincha de un partido de fútbol americano) o el bate de Mox, son las mujeres las que parecen llevarse lo peor en el videojuego. ¿A qué me refiero con ello? No es de extrañar que el público que más se siente inclinado a este tipo diversiones lúdicas sean, en su gran mayoría, hombres, lo que hace que las grandes empresas propongan una serie de soluciones creativas diversas a la hora de crear a sus luchadoras.
Al parecer, Mox resultaba mucho más convincente como personaje si no llevaba sujetador aparente en su fina camiseta y se olvidaba de ponerse los pantalones o las US Cracks decidían vestirse únicamente con un body o una minúscula minifalda que sería la envidia de la moda de los primeros años de este siglo. El anime no mejora en este aspecto porque los principales caracteres femeninos: Dorio, Lucy y Rebecca adolecen también de un vestuario completo. Mientras que Dorio solo lleva un sujetador y una cazadora de cuero negra, Rebecca parece sobrevivir con la ropa interior y un abrigo para cubrirse mientras que la peor parte se la lleva Lucy con solo un body y un abrigo crop de esos que tan de moda están últimamente, pero con un estilo mucho más futurista. Esto no quiere decir, sin embargo, que todos los personajes aparezcan retratados desde una visión masculina del cuerpo femenino, pero sí que muchos de ellos parecen llevarse la peor parte en cuanto a estilo de vestimenta. Ahora bien, quizá esto no sea lo peor del videojuego ni del anime.
Una de las primeras misiones que se encomiendan al personaje del videojuego es la búsqueda de una mujer que responde al nombre de Sandra Dorsett, y que este se encuentra en un estado más que lamentable: desnuda en su bañera. Los visuales son muy explícitos en la forma de presentación de la mujer: la piel con un leve tinte azulado, los pezones rosados y endurecidos y el cuerpo completamente desnudo. A lo largo del juego, se puede ver el uso de las bañeras de hielo de forma asidua, pero, mientras que los hombres aparecen con ropa interior, las escenas femeninas son claramente eróticas. Las escenas de mujeres muertas no son nada novedoso en el videojuego y poblaran los suelos de la calle y los clubs, desnudas en la mayoría de los casos, exponiendo sus laceraciones en otros muchos. El anime se comporta de manera similar. Son muchas las escenas donde Lucy aparece desnuda en la bañera o en la casa que comparte con David, frente a este que se encuentra vestido en la mayoría de los casos o sus partes íntimas son debidamente ocultadas por los efectos del dibujo, sus brazos o sus piernas recogidas. De ella, sin embargo, se mostrará todo el detalle de su cuerpo desnudo, enfocando en ocasiones a sus pechos (objeto de deseo de Pilar en los primeros capítulos). De la misma forma sobresale su mentora, Kiwi, en la que no pocas veces se resalta su cuerpo desnudo o sus pezones azules. Ni siquiera Rebecca se encuentra a salvo de su sexualización, apareciendo en ropa interior en su piso cuando David cumple un encargo de Maine.
Los ejemplos podrían extenderse a muchas situaciones, pero he elegido exponer solo algunas de ellas para que se aprecie la forma de retratar a la mujer. A pesar de ser una historia realmente buena para los amantes de la ciencia ficción y un anime con muchas características positivas, el tratamiento de las mujeres como objetos sexual aún sigue siendo un aspecto a reflexionar en ambos productos.
Irene Fidalgo López, es una joven escritora que tras estudiar el grado en Lengua española y su literatura en la facultad de León, actualmente se encuentra cursando un Máster en Formación del profesorado. Su interés por la literatura de lo insólito la ha llevado a colaborar en las residencias de verano con el grupo GEIG de literatura de la universidad de León.
Interesada por la lectura y escritura desde una edad temprana, comenzó su andadura por el mundo literario de su ciudad natal recitando en el Ágora de la Poesía y uniéndose posteriormente al joven colectivo #PLATAFORMA, con quienes ha participado en diversas performances poéticas y en publicaciones colectivas. Además ha participado también en las antologías colectivas de escritoras leonesas dedicadas, con motivo del 8 de marzo, a diversas escritoras como Josefina Aldecoa (2019) Alfonsa de la Torre (2020) Manuela López García (2021), así como en diversos encuentros como Escritores por Ciudad Juárez – León o la celebración del Día de las Escritoras, también en León.
Recientemente ha publicado su primer poemario Tiempo en calma con la editorial Mariposa Ediciones.
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