Paseo entre árboles
en el silencio de la mañana,
donde el dolor del alma
se funde con el crujido de los guijarros.
El insomnio de la noche solicita un café cargado
para despejar congojas y unas cuantas nubes.
La taza tiembla entre mis manos
al recordar que no saldrás con un jersey
a cobijarme del frío.
La he agarrado fuerte,
he aspirado el aroma amargo y caliente
y luego,
me he sentado en tu silla
a tomar pequeños sorbos oscuros.
He dispuesto romper la maldición,
emprender el camino que sube a la colina de enfrente.
Desde allí,
apreciaré la distancia que me separa de mí
y volveré sin tu ausencia.
Val Marchante
Enviaseló a tus amigos:
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva) Mastodon
- Compartir en Bluesky (Se abre en una ventana nueva) Bluesky
- Más
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.