sábado, septiembre 5 2026

¿HABLEMOS DE ARQUITECTURA?¡PORQUE NO! por Pipo Bunorrotri

ARQUITECTURA según la definición del diccionario es:

“La más antigua de todas las artes plásticas que sirven a fines tanto profanos como sagrados y cuyo resultado final es la morada en el sentido más amplio.

La división entre construcciones civiles (de utilización común) y las construcciones religiosas (templos, iglesias, monumentos funerarios) ha determinado el desarrollo de la arquitectura, desde sus orígenes y en todas las culturas.”

Comúnmente definimos la Arquitectura, como el arte de proyectar y construir espacios y edificios para el uso del hombre, siendo considerada «arte» desde el momento en que conlleva una búsqueda estética. No obstante, las definiciones de arquitectura son tantas y tan variadas y no por ello desacertadas, como teóricos y arquitectos la han definido. Veamos alguna de ellas, que mejor reflejan lo que es la Arquitectura:

Vitruvio, en De Architectura (siglo I a.C.), señalaba como características de la arquitectura la firmitas, o seguridad a nivel técnico y constructivo, la utilitas, o función a que se destina, y la venustas o belleza que posee.

Para Miguel Ángel Bunorroti la arquitectura no era nada mas que el espejo donde se tenia que reflejar la sociedad y que perturbara en el tiempo.

León Battista Alberti, en De re aedificatoria (1450-1485), afirmaba que la arquitectura consistía en la realización de una obra de manera que el movimiento de los pesos o cargas y el conjunto de materiales elegidos, fuese útil al servicio del hombre.

Eugène Viollet-le-Duc, en el siglo XIX, consideraba que la arquitectura o arte de edificar constaba de dos partes igualmente importantes: la teoría y la práctica. Mientras la teoría abarcaba el arte, las reglas heredadas de la tradición y la ciencia que podía ser demostrada por fórmulas invariables, la práctica era la perfecta adecuación de la teoría a los materiales, al clima, a las necesidades que se pretendía cubrir en cada caso.

John Ruskin, autor de Las siete lámparas de la arquitectura (1849), especialmente preocupado por cuestiones socioculturales y económicas, definía la arquitectura como el arte de decorar y componer edificios cuya contemplación debía contribuir a la salud, a la fuerza y al placer del espíritu humano.

De una manera más práctica y moderna, Sigfried Giedion definió la creación arquitectónica como la correcta aplicación de los materiales y de los principios económicos a la creación de espacios para el hombre.

Por último he de reseñar lo que el gran Leonardo Da Vinci, para mí el más grande genio que hayamos tenido, decía con relación al arte que «No existen conocimientos más elevados o más bajos, sino un conocimiento único que emana de la experimentación.» Algo que la arquitectura estamos acostumbrados a ver y realizar.

Dentro de toda esta variedad de definiciones del hecho arquitectónico como tal, sobre cuyas interpretaciones nos extenderemos en los capítulos posteriores, no debemos de dejar de mencionar la existencia de otras definiciones basadas exclusivamente en el aspecto semántico de la arquitectura.

De estas definiciones se podría derivar que la arquitectura como tal presenta ciertas peculiaridades que la diferencian y la hacen exclusiva del resto de las otras artes, considerando como consideramos a la arquitectura como un arte en sí misma. Una de ellas es la abundancia de aspectos técnicos y materiales. La técnica constructiva es la parte de la arquitectura que se ocupa de la correcta utilización de los materiales en función de su naturaleza y de las cualidades de los materiales empleados en su ejecución, de tal manera que cumplan perfecta y satisfactoriamente las condiciones de solidez, aptitud y belleza. Las técnicas y la tecnología del siglo actual y en los siglos anteriores, con que cuenta la arquitectura son diversas y pueden darse solas o combinadas.

Si leemos las teorías de Alexandre Cirici, Catedrático de Historia General de Arte en la Universidad de Barcelona, Sociólogo y Arquitecto y reconocido erudito y crítico de arte sobre todo con el “modernismo catalán” diremos que existe la arquitectura de madera, así como la textil, la de tierra cocida, la de piedra, la de ladrillo, la metálica, la del hormigón armado y, finalmente, la que utiliza el plástico y la fibra de vidrio, con las técnicas propias de cada una de ellas, la técnica constructiva de una sociedad depende, entre otras cosas, pero sobre todo del nivel tecnológico que esa sociedad posea o que haya obtenido a través del tiempo así como del dominio de ellas y por supuesto de las necesidades que se pretendan lograr en cada caso y que son, obviamente, cambiantes según las épocas y las culturas.

Otra de las características diferenciadoras de la arquitectura es, sin lugar a dudas, el aspecto funcional de la misma. Es evidente que la arquitectura debe servir para aquello para lo que ha sido creada y es precisamente este aspecto funcional el que originará las múltiples tipologías de edificios según su finalidad o uso.

Con esto del aspecto funcional, encuentro paradójico que este hecho, lo funcional, nos lleva a vivir en permanente contacto con ella la arquitectura, el propio lenguaje arquitectónico es el más desconocido, para la gente de la calle sin lugar a duda alguna, he incluso para la mayoría de los profesionales que se dedican a la arquitectura ya que están inmersos en otros derroteros y presos de las obligaciones que rodean a la arquitectura, dejando los verdaderos aspectos de la arquitectura en un segundo plano.

A la hora de realizar arquitectura en general hemos de tener en cuenta la mezcla de factores que son referenciales externos pero que conviven en la sociedad y que tendremos que tener muy encuentra y presentes a la hora de diseñar un edificio, como son los aspectos políticos, religiosos, económicos, populares, históricos, culturales, etc. obteniendo con todos ellos el sentido comunicativo que tiene la arquitectura y que prevalezca a través del tiempo, y que ninguna de las otras disciplinas del arte y no arte a tenido a excepción de la escrita. Pero para que esto haya podido ocurrir, hemos de ser justos, a la arquitectura le ha ayudado de sobremanera el aprendizaje al que nos ha sometido la pintura abstracta contemporánea por que nos ha hecho comprender y ver el valor íntimo de las formas desnudas de los materiales llenos de significados figurativos. Todo esto viene porque creo, y a través de los años lo he ido corroborando, por la dificultad que encontramos a la hora de diseñar las formas no figurativas, ósea en su abstracción, por lo que creo que la pintura abstracta nos ha abierto un puerta muy importante para poder comprender y realizar la arquitectura que se ha venido realizando a través de los tiempos.

Pero aun estando de acuerdo en la definición más simple de que la arquitectura es el arte de diseñar y construir edificios, en que lo principal son los elementos materiales y técnicos así como que los valores funcionales sean características diferenciadoras en sí misma, y en que posee un lenguaje formal abstracto dando por hecho el que pueda y deba ser interpretado de distinta manera a como lo interpreta su creador, creo que estos rasgos no hallaremos la esencia diferenciadora del fenómeno arquitectónico de las otras artes. El verdadero elemento diferenciador de la arquitectura con el resto de las artes, es el ESPACIO.

El espacio interior que, definido por límites físicos —muros—,que determinan un volumen, de dicho volumen obtenemos un factor tiempo el cual nos posibilita el recorrido interior del edificio, de dicho recorrido abstracto obtendremos el factor temporal, importantísimo en arquitectura, ya que el tiempo que se invierta en la realización de una obra a de tenerse en cuenta a la hora de diseñar un edificio ya que ha de perdurar en el tiempo para contarnos lo de el tiempo en que se creó.

Estas características de la arquitectura, anteriormente reseñadas, llevan consigo unos muy graves problemas de representación por lo que lógicamente repercute en el desconocimiento tan generalizado que se tiene de la arquitectura.

Es evidente que nuestra experiencia y cultura arquitectónica es reducida, no solo los que no viven rodeados a la arquitectura sino también dentro de los que viven de la arquitectura no poseen cultura arquitectónica, esto lo digo, porque si no podemos decir que conocemos un edificio hasta experimentar lo que vemos en su interior y analizando las relaciones existentes entre interior y exterior.

En el momento actual, después de haber pasado el primer decenio del siglo XXI, los adelantos tecnológicos y las publicaciones nos ayudan a entender y a explicar, los profesionales de la materia, un poco mejor la arquitectura que se está desarrollando en estos momentos. Hasta finales del siglo XX las publicaciones sobre la arquitectura, eran los únicas herramientas con que se contaba para explicar el hecho en sí mismo de la arquitectura. Las publicaciones utilizaban la representación de una obra con planos de plantas, cortes transversales longitudinales, dibujos de fachadas, perspectivas axonométricas, fotografías, etc.

constituyéndose en poderosos elementos auxiliares para la representación de una manera satisfactoria, pero insuficiente, del espacio y el volumen de una obra antes de ser ejecutada, intentando sustituir o adelantar (mejor dicho) las múltiples experiencias personales que te da una obra acabada.

La planta de un edificio nos permite conocer la forma del mismo. Los cortes transversales y longitudinales nos dan información parcial acerca de la distribución interior, de una manera fragmentada, del edificio. Las fachadas no son más que representaciones frontales en dos magnitudes con lo que no nos dan información adecuada de las cualidades de los materiales ni la importancia que tiene la luz en los mismos, cualidades fundamentales que ha la hora de diseñar un edificio a de tener en cuenta el arquitecto y que la fotografía como elemento gráfico si potencia y define dichas cualidades acercándose a lo que el arquitecto ha querido plasmar a la hora de diseñar un edificio.

Las perspectivas axonométricas, por su parte, enriquecen nuestro conocimiento de la arquitectura sujeto de estudio al darnos una visión volumétrica de la misma.

En este momento en el que nos encontramos del siglo XXI, y con la aparición de las tecnologías (3D) tridimensionales, nos permiten ver y recorrer una obra antes de su ejecución con múltiples puntos de vista del interior y exterior del edificio, he incluso nos permite el poder cambiar el diseño del mismo dependiendo de los materiales y del factor, que yo llamo, Tiempo-Luz-Espacio, llegando a definir un edificio tan fehacientemente como el arquitecto ha querido que fuese antes de su ejecución tanto en su interior como el exterior y la relación entre las dos partes

@Pipo Bunorrotri artículo y fotografía


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