lunes, abril 6 2026

La atención del médico by Jaime Nubiola

La pasada semana estuve de revisión médica en el servicio de cirugía cardiovascular de la Clínica de la Universidad de Navarra y fui maravillosamente atendido por el Dr. Rábago, el cirujano que me operó del corazón hace un par de años. Al comprobar la atención con la que me escuchaba, vino a mi cabeza una recomendación de mi admirado Ludwig Wittgenstein (1889-1951) a su discípulo Maurice O’C. Drury (1907-1976), joven médico entonces: «Toma siempre una silla y siéntate a un lado de la cama del paciente; no te quedes de pie al extremo de la cama en actitud dictatorial. Que tus pacientes sientan que tienen tiempo para hablar contigo» (Rhees, Recuerdos de Wittgenstein, 247).

Qué importante esta dimensión humana de la práctica médica, a veces lamentablemente desatendida por la presión asistencial y quizá la proliferación de aparatos diagnósticos y ordenadores en los que se registran las historias clínicas.

A la recomendación de sentarse junto al enfermo, añadiría la de procurar asirle afectuosamente el brazo con la mano. El contacto piel con piel —como con los recién nacidos— tiene un poder reconfortante maravilloso y hace que el enfermo se sienta realmente acompañado. Así lo experimenté cuando estuve hace un par de años ingresado en la Clínica por la intervención quirúrgica en el corazón. Por mi parte, cuando visito a algún enfermo procuro asirle el brazo y casi siempre el propio paciente o sus familiares me lo han agradecido.

 

Barcelona, 27 de septiembre 2024

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* Jaime Nubiola es profesor emérito de Filosofía de la Universidad de Navarra, España (jnubiola@una


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