Un lugar prohibido e inalcanzable;
una madeja de hilo olvidadiza;
una sucesión de esquinas
que nunca dejan ver
el otro lado;
la falta de voluntad de un esqueleto
para cubrirse las espaldas;
la noria que no para de dar vueltas
recogiendo el agua,
sin quedarse nada a cambio,
en ese deseo inútil
de marinero sediento.
Unas manos vacías en busca de cubiertos
para llenarse de esperanza;
los dientes
como cuchillos enjaulados
ansiando vida,
cubriendo las paredes con un mar
que tiembla por los aires.
No sé mentir a un animal muerto
que mira fijamente el revés de una moneda
sin hallar respuesta a su valor exacto.
Todo puede perderse en una playa
que ha visto el final de mil historias,
que han caído como arena del desierto
atravesando el tiempo.
La ingratitud,
las migajas que sostienen volando
a las palomas.
Lo imposible,
los nudos de una cuerda
que acorta el infinito.
Me quedo con tu boca por si acaso
la mía se me borra en un intento
vano
de alcanzar el cielo.
Un lugar prohibido e inalcanzable,
el lugar donde duermes ahora mismo
soñando que aún existo,
a un palmo de tus dedos,
al otro lado exacto
de tu cama.
@José María Ysmer poema
@merlinlightpinting imagen
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