domingo, julio 12 2026

A BUENAS HORAS by Mayela Paramio

Relato incluido en el nuevo libro de Mayela Paramio, titulado: «Relatos en Diáspora»

-Bueno, ¿ahora me vienes con esas? ¡Mira que llevamos cincuenta años casados!, que nacimos casados tú y yo, vamos, y ahora, que has conocido a otra. Pero chocheas, viejales. Que es más joven que yo… Eso no es raro, pero ¿sabe de tus ronquidos, de tu manía de tener que dormir con el transistor con el volumen alto y pegado a la oreja, de cuándo te levantas para cambiar las aguas varias veces de noche? Y qué dirán los hijos, que te ha enganchado otra sólo por tu dinero. ¿Qué no? Menuda lagartona, más joven y ¿qué ha podido ver en ti que eres un carcamal? Ah, que salís a bailar. ¿Pero cuándo has tenido tú interés…? Anda, que vais juntos a clases de baile de salón y yo apenas podía tirar de ti en las bodas para dos pasodobles. Que le encanta viajar y a mí bien me tenías atada a la cazuela, que para ver Granada pasaron veinte años hasta que por insistencia fuimos en nuestro Simca y me diste el viaje, porque querer vender los cachorros de Lassie en el camino… mira a quién se le ocurre, que ni con menta ni hierbabuena en rama sacábamos el hedor de su orina y los vómitos ya que se mareaban. Sí, sí, ya; que vender los vendimos, es verdad, ¡pero vaya viaje! Que no soy yo de vacaciones, pero tras veinte años y mi gusto de conocer la Alhambra… ¡Bien caro yo he pagado el casarme contigo! Vete, vete con esa bruja, ya verás qué te espera… Pero eso sí la mitad de tus cuartos se quedan en mi casa que te he aguantado aquello que no está escrito y tus hijos…, sí, que tienen ya su vida, pero, no lo van a entender: sus padres se separan. No lo entiende ni Cristo pues es labor de o demo. Ay, qué pena me das, viejo e ingenuo. Ahora que no esperes volver cuando te dé la espalda y te encuentres más sólo que la una. ¿Qué eso no va a pasar…? Que estás enamorado, que ella te quiere mucho, que te cuida y te mima, que estás de nuevo alegre… ¡A la vejez, viruelas, qué razón tienen!

Pues, hala, arrea, que yo aquí me quedo bien contenta, que vaya peso me han quitado de encima. Si he de darle las gracias a esa novia tan jovial y bailona. ¡Anda y cuidado con la cadera en los giros, no te vayas a retorcer con ganas la rodilla que ya tienes tocada! Con Dios, Pancracio, y tus cuartos en casa (da golpes con los nudillos en la mesa). Y nada, ¡que te dejes los dientes que aún te quedan en la sala de baile!


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