Esas que discurren por las praderas verdes del torso de su cuerpo.
Llanto emocional necesario para cubrir las carencias,
las ausencias,
los encuentros deseados,
cumplidos.
Todo ello conforma un vivir con ganas,
cada instante,
en la gran pantalla de la verdad.
Llorar no es fácil,
si es por amor,
no se debería,
pero se llora cuando la felicidad
recorre como una ola sinuosa,
el cuerpo querido.
Llanto por ausencia,
que la presencia no frena.
Llega el ser soñado
y el llanto calma ante la belleza
del sentir,
ante el calor y la mirada,
la sonrisa abre brechas
de lava ardiente que
calma la espera.
Embriaga los sentidos,
cubre querencias
y aún siguen las lágrimas
por la emoción retenida.
Ahora al fin se siente.
Ahora también se llora.
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