Palabras de segunda mano entre las piernas.
Disparos en mi abdomen, una estación sin pueblo
y mil muros a la intemperie,
hasta mi cuerpo ha dejado de ser camino.
Los taquígrafos de la lágrima
me conforman húmeda y de talle asustado,
una hipótesis de tristeza que no llegará a teoría
por falta de consenso, hechizo y munición.
Pero en la encrucijada del lenguaje
ya no hay augures,
aquí el corazón del mar es mi península,
desando su lomo a diario
y persigo a las gaviotas siendo pez.
Yo soy quien atravieso su oleaje,
a sus puertas les echo el cerrojo
y puedo no ser comestible.
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
+ There are no comments
Add yours