Si repasas tu dolor tienes que saber que nada arde tan profundo como una herida abierta.
Busca ese elixir que prometían en lejanas tierras, quizás esa ilusión en pie todavía te mantenga.
Y si el veneno habita en tus lágrimas quizás tengas que decirle donde está la puerta.
Y cuando todas las calles suben dobla la próxima esquina, baja una y verás una puerta abierta.
Busca la jukebox, presiona 222 y sonará una lenta.
Baila con tu sombra, bésale en el cuello, suéltate la lengua y susúrrale en la oreja:
“si repasas tu dolor, tienes que saber que nada arde tan profundo como una herida abierta”.
@Xavier Sánchez / El Poeta Zeb
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