No puedo evitarlo, recuerdo tus dedos en movimiento, tu aliento sobre mi nuca mientras siento tu deseo, tus labios en el vacío de mi boca con tu ansiosa lengua.
Adepto al beso y a sensaciones diversas, aire seductor que dejas caer en susurros hasta que se hace tormenta al ras del suelo.
Sin ser empalagoso, sensual y hombre en un fugaz suspiro, raudo y veloz como el viento descubres la cobertura que esconde tu sentir, declaración a piel desnuda receptora de tus besos encendiendo vida y piel.
Un hombre sin una mirada de mujer que le desnude el cuerpo, deja que tu mente se deslice con los ojos cerrados acariciándome con las huellas de tus palmas, mientras en tus sueños desgranas tus delirios.
Costado y caricias de tu desnudez en mis manos.
Emanas esencia, fuente que no se agota cortando las ataduras, rebosa sobre mis hombros dejando la piel expuesta ante la sinrazón, mientras siento el latido de tu cuerpo y las brasas de una mente que acaricia.
Propagas ondas de deseo que envuelve nuestros cuerpos, desbordas mientras nuestra piel húmeda se engancha y muerde las ganas…
Mis ojos naufragan en los tuyos haciendo realidad los sueños, esa soledad tal vez fingida que comparten dos almas, esa distancia que en el silencio resuena en tu cerebro mientras lo eterno y efímero del momento toman forma sin más espacio que el aliento se unen nuestros labios.
Aquellos besos, aquel «Te quiero» escrito entre versos y charangas, el calor que se hace frío en un suspiro y el vacío que rellena nuestros huecos.
Esa fingida, tapizada tristeza que dices sentir en tu alma cuando retumban mis pasos, mis letras en tu busca…
Me sueñas aunque no quieras y sólo queda recuerdo de aquellas manos entrelazadas, de miradas inquietas a través de ventanas opacas bajo la piel de las caricias, sintiendo poesía.
El desnudo de mi cuerpo ronronea en tu mente, perfecta geografía marcada a fuego, que altera tus sentidos cuando recuerdas la humedad del roce donde tú y yo éramos verbo.
Te busco más bloqueo mi mente para no hallarte, podría explosionar tu mundo en un segundo segura de tu miedo por sentirme, el aliento sobre tu nuca…
Restringes tus pensamientos y tus letras, sin saber que soy aire, suspiros que repto por tus sentidos, hasta hurgar en tu recuerdo.
Baste saber que tal vez no seas, aquel que me posea y hasta en el viento que no hay huellas, poso mi esencia.
Te robo la conciencia y te encuentro entre las sombras, aquellas que dejaste, que anunciaste.
Tal vez recuerdes que ella anda por todas partes, mientras con su furia sin prisas, te besa y te deshace.
Recuerda que las brasas y las cenizas quedan mientras el reloj se para y tus escombros lleva…
Sin prisas, volvamos a sentir desde mi desnudez la tuya, a través de la distancia, impuesta por la vida, estorba todo, acércate a mí, no tengas miedo, lameré tus heridas en mis ratos perdidos, mientras entre abrazos, copas y besos me pierdo…
Y entre mis letras puentes tendidos para sentir nuestras almas.
@María José Luque Fernández
@Dibujo Cristina Luque Romero
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