Lo que más nos define como personas es lo que hacemos para tranquilizarnos: contar inspiraciones y exhalaciones, mirar televisión, buscar comida, leer, trabajar, transpirar, consumir, hablar, guardar silencio. En los momentos de nerviosismo, algunos necesitan estar solos y otros necesitan contacto humano, unos se calman con la aprobación y otros con el rechazo, algunos desean irse y otros quedarse. No somos más que la suma de nuestras maneras de lidiar con la inquietud. Solemos pensar que, una vez tranquilos, seremos al fin nosotros mismos. Pero esto no es verdad. No nos define la tranquilidad, sino la forma de tranquilizarnos.
Imagen tomada de Unsplash
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