Sueños encerrados en pedacitos de cobre
vuelan por los aires
buscando una fuente
un estanque
un cenote
purifican deseos de fortuna
junto a peces de colores
o terminan en los bolsillos
de los operarios de la limpieza
pero a veces, solo a veces
recalan en el fondo de una fuente barroca
bajo la planta de dos pies desnudos
que ojalá sean los de Anita Ekberg
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