miércoles, septiembre 2 2026

«Yo soy así, ¿qué le voy a hacer? (y otras excusas de andar por casa para no evolucionar ni un poquito)» Por Emecé Condado

Hay quien colecciona dedales, sellos o amantes con contrato temporal. Luego estamos las devotas del cliché personal. Los hay para todos los gustos: de colores pastel, con estampado de trauma infantil, bordados en oro por la abuela o comprados en un mercadillo de autoestima barata. Algunos se heredan, como las joyas familiares; otros se fabrican en plena madrugada con tres copas de vino y cero supervisión emocional.

Hoy, en un acto de arqueología emocional sin subvención ni anestesia, rescato algunos de esos greatest hits que usamos como si fueran rasgos de carácter,  cuando en realidad son excusas de andar por casa con pretensiones de manifiesto vital.

Es que soy muy intensa

Ah, la intensidad: esa prima lejana del drama que nunca avisa, se planta en tu salón con una bata de terciopelo, una copa de vino y una tragedia que contar. Ser intensa hoy es como llevar tacones en una mudanza: incómodo, innecesario, pero estiliza. Se justifica con ella desde una declaración de amor
en la segunda cita hasta llorar desconsoladamente porque el camarero le ha puesto azúcar en vez de edulcorante. Las intensas no viven: arden, implosionan y renacen tres veces antes del desayuno. Meditar no es lo suyo. Ellas prefieren las explosiones emocionales con banda sonora de balada épica.

Tengo muy mala suerte en el amor

La culpa es de Cupido, que claramente estudió puntería en la misma academia que los stormtroopers de Star Wars. Esa “mala suerte” suele tener nombre, apellidos y un historial clínico que grita “huye”. Pero una se ve fuerte, con el pegamento emocional a punto y el delirio romántico en máximos históricos, y allá que va, a intentar montar una pareja con piezas sueltas y manual en sueco. Spoiler: acaba mal. Siempre. Pero es más fácil decir que el amor no es lo suyo que revisar el detector de red flags, que ya ni pita.

Yo lo siento todo

Una joya del catálogo contemporáneo. Lo sienten TODO. El bostezo de un gato ajeno, la tristeza de una silla vacía, la melancolía de un calcetín desparejado. Son hipersensibles y lo proclaman como si fuera un horóscopo exclusivo. El problema es que sentir tanto no viene con instrucciones, y se les caen las emociones por las costuras. Lloran con anuncios de yogures, de colonias, de alarmas para puertas. Todo es un drama digno de musical, pero sin coreografía que lo justifique.

Es que soy muy mía

Traducción libre: “No me toques, no me hables, no me preguntes, pero ámame profundamente desde la distancia”. Ser muy mía sirve igual para justificar que no comparto mis croquetas, que tengo la empatía de una piedra decorativa. Es una forma elegante de decir que soy insociable pero con estilo. Algunos días es empoderamiento puro; otros, simple bordería con tacones.

Me gusta estar sola, pero que me busquen

También conocida como “soledad con GPS y flores en la puerta”. Quiero independencia, pero con serenatas. Que no me llamen, salvo si me estoy haciendo la interesante. Esta filosofía amorosa requiere un nivel de intuición que roza lo paranormal. El ideal: silencio absoluto con notificaciones
constantes. No quiero que vengas, pero si no vienes, te lo echaré en cara hasta que te arrepientas de tu existencia.

Siempre me pasa lo mismo

Es el loop definitivo. Un bucle emocional con playlist de drama romántico y voz en off de culebrón venezolano. Decir esto es como gritarle al universo que una es víctima de un complot cósmico orquestado por planetas rencorosos. Pero, sorpresa: a veces lo que se repite no es el karma, sino los casting de pareja. Y ahí está una, repitiendo patrón como quien recicla el ex por falta de tiempo.

Y así, amigas, vamos tirando.

Repetimos frases como si fueran haikus reveladores, nos montamos un personaje y lo defendemos con uñas, dientes y stories. Total, ¿para qué cambiar si podemos dramatizar con gracia? Y si no hay intención de evolucionar, al menos que haya carcajadas. Porque reírse de una misma,
incluso con lágrimas de eyeliner, siempre da un poquito más de margen para seguir metiendo la pata con estilo.

@Emecé Condado


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