Desde tiempos muy remotos, la literatura se ha utilizado como una manera de reflejar la sociedad del momento, sus valores y costumbres. Pero, esta no solo actúa como un espejo de la sociedad, sino también como un catalizador que promueve el cambio. Con este artículo, pretendo manifestar el papel primordial que ejerce la literatura y el poder que posee para moldear nuestras ideas, valores y costumbres.
Adentrándonos un poco en la historia, nos encontramos que muchas de las obras literarias que han perdurado hasta nuestros días han permitido que tengamos un mayor conocimiento de la forma de vida de las personas en el pasado, sus tradiciones, normas sociales, creencias… Un ejemplo son las epopeyas de Homero que a pesar de que traten temas mitológicos, eso no quita que de estas obras se puedan extraer aspectos de las costumbres y creencias griegas, la importancia que le daban a la lealtad , la hospitalidad; o la profunda misoginia que estaba presente en la Antigua Grecia y que está plasmada en estas obras. En otras palabras, la literatura de una época permite entender de una mejor manera su contexto histórico, cultural y social.
A su vez, la literatura también es utilizada por muchos autores como un medio para exponer aspectos de la sociedad en la que viven con los que difieren y de ese modo, realizar una crítica que haga reflexionar al lector y le incite a replantearse la situación expuesta en la obra. Todo esto con el objetivo de contribuir a un cambio .
Esta crítica a la que hago alusión se puede ver por ejemplo, en obras como “1984” de George Orwell o una más reciente la saga de “Los juegos del hambre” de Suzanne Collins. Ambas cuentan historias ficticias de mundos distópicos, pero que realmente encierran una profunda reflexión en contra de los gobiernos totalitarios que se basan en controlar y censurar a la población privándoles de cualquier derecho.
Otra obra sería “El sí de las niñas” del autor español Leandro Fernández de Moratín que realiza una crítica hacia los matrimonios de edades muy desiguales y que en muchos casos se realizan sin el consentimiento de alguno de los implicados. Él la escribió con el objetivo de juzgar lo dicho, pero el motivo fue porque se percató de que en su entorno esto estaba considerado como algo que no era raro que pasara y quiso que esto cambiara. Con esta obra quiero dejar la idea de que no solo la literatura actúa como reflejo de la sociedad e influye en esta, sino que también a su vez la sociedad en la que vive el autor le condiciona o le alienta en cierto modo a que escriba una obra relacionada con un tema en específico.
Tras esta serie de argumentos me gustaría terminar diciendo que aunque algunos piensen lo contrario, hemos visto que la literatura posee mucho poder pues no solo hace esa función de espejo del mundo, sino que también se utiliza como una herramienta para realizar críticas sociales, es decir, es una fuerza de transformación de la sociedad y especialmente ahora en nuestros días con la capacidad de transmisión que existe.
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