Nos importas un pimento. Queremos que lo sepas para que no te llames a engaño, por si inicias en la vida algo de lo que puedas arrepentirte. No desearíamos que, con la timidez propia del individuo, hagas de la flor de tu ofrecimiento un ramillete de sueños. Llegarás con tu solicitud, soleada y floreciente, y nosotros le dispensaremos su nicho de sombra.
Puede que, con la ilusión de los días (un beso de madre, de mujer, de niño), olvides hasta lo solicitado. Te recordamos, de todos modos, que nuestro silencio sigue significando tu negación. No es operativo que salgas de la tumba de tu desesperanza. Esperaremos cualquier gesto desaforado, cualquier exageración del ánimo para tumbarte de nuevo. No sueñes.
Y aun así, sonríe: tienes todo un bello horizonte para subsanar con tu sangre este trozo perdido de tu vida.
© 2024 félix molina, Contemas, quinta serie
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