Tus ojos no pueden evitar fijarse en lo que le regalaste a tu yo preadolescente: un atrapasueños. Una telaraña de plástico, con un diseño perfectamente simétrico en forma de flor, más dura de lo que parece, con mechones como de plumas colgando, toda teñida de azul ultramar. Decoración. Falsa, sin pretensiones. Apenas un eco de su nombre o propósito original. Agujeros de silencio en su significado personal. Has acabado por pensar que tiene malas energías o, peor aún, que no tiene energía alguna. Solo polvo. Ya ni siquiera sueñas con ello encima. No lo recuerdas. Pero te sientas en la cama deshecha y te inventas lo que podría haberse colado en tu mente a través de las plumas y los agujeros de la telaraña, lo que otro polvo legañoso podría haber bañado:
desde lo alto piedras lanzadas a un lago de ondas moscas volantes en ojos griegos sin aliento sin ahogo musarañas bañándose desnudas en juegos infantiles ahogadillas salpicando mareas negras en olas heladas de gritos hinchables plástico mojado envoltorios encallados en la orilla jugando al escondite castillos de arena se caen a la deriva como dice la canción renovados buscados pero escondidos de nuevo a la deriva
Autotraducciones de ‘Dreamescapes’ (‘Pasajes de ensueño’)
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
+ There are no comments
Add yours