lunes, julio 27 2026

UNA PREGUNTA SOBRE EL AMOR by Daniel Cuñarro

     El olor del geriátrico no era lo más duro. Pero sí una de las cosas que recordaban nuestra fragilidad. Un olor que iba más allá de las necesidades del cuerpo y sus enfermedades. Era el aroma del alma al descomponerse.

     —¿Y qué me importa todo? —dijo mi abuela el día que empezó a oler así. Muchos lo llamaron liberación.

    —Lo está aceptando —dijeron. Yo solo vi derrota y desencanto en sus ojos. Abandono.

     Empezó a desvariar. Se convirtió en recuerdos del pasado. Confundía rostros y lugares. Nunca habló del futuro. Tampoco del presente. Arrastrábamos su silla de ruedas hacia el sol, al canto de los pájaros y a ese cielo que la había olvidado. Dormía la mayor parte del tiempo. Y cuando despertaba soltaba un quejido o una tos. Nos miraba con incertidumbre y volvía a perderse. O tal vez esperaba. No sabría decirlo. La muerte llega cuando no se desea.

     Y un día, en un momento de lucidez, le hice la pregunta:

     —Abuelita, ¿cuál fue el mejor regalo que le hiciste al abuelo?

     —Mi soledad —dijo —. Darle mi soledad fue lo mejor que pude hacer.

     Dos días después la vida la perdió. Las nubes dejaron de verla, el aire de sentirla, los pájaros de escucharla. Las flores se abrieron con la esperanza de encontrarla. Pero ya no estaba. Y ese tiempo que se extinguió con ella me hizo entender la verdadera lección de sus palabras.

FIN


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