Ya sé que hay confesiones que deben de callarse
pero arañan por dentro, se enganchan a la carne
mordiendo los recuerdos que se creían dormidos,
despertando al abismo de los frutos prohibidos
de paraísos extraños. Se me agotan las armas,
que se enteren los sauces que lloran los pesares:
Me quisiste y te quiero
y yo, sin ser Neruda,
resisto los embates
de las conjugaciones.
Te quise y aún me quieres.
Torpe juego de verbos.
Se conjuran los astros
contra principios sólidos
ocultos al recodo
de mi remordimiento,
me cuestionan confusos.
Yo no queria escribir,
lucha perdida y vana.
Cuando yo me desnudo
sobre el papel en blanco
detrás de cada letra
jugando al strip-póker
siempre apareces tú.
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