viernes, septiembre 4 2026

Él y Él por Marisa Lozano

Él y Él siempre paseaban a la vera del mismo río. A veces, iban de la mano. Otras veces, en paralelo. Sus pies acompañando un ritmo de reloj suizo y serpiente. Deslizaban las suelas poco a poco, casi sin desgastar el suelo.
Él miraba a Él. Se buscaban el el fragor de las pupilas. Sus pestañas aleteaban como crías de mariposa. Gusanos alados de seda.  Sus barbas eran suaves, diáfanas. La de Él, morena. La de Él, rubia. Del color del trigo espigado. Tenían las orejas peladas por el frío y por la ternura.
Él hablaba a Él . Dos palabras quedaban flotando en su pelo. Su cabello era largo y suave como un poema o una crin. Él acariciaba su espalda, le quitaba un hilo de luz. Lo hacía con cuidado, con tiento. Alguien podría verles. El Él rubio tenía muchacha, y ya se había prometido. Los padres de ambos arreglaron una unión provechosa para que el caserón, la bodega  y las tierras quedaran en familia.
Él no quería, pero era difícil resistirse a la voluntad de su padre. A los correazos, también. Era joven. Era inexperto. Pero su mente, su Ser, no. Algo en Él le decía: » Vive, abraza al Él moreno y guapo, él desea tus fúlgidos labios, tu cárdeno y fiel corazón».
Eran las pieles dos cortinas, las voces dos lirios rasgados, las mejillas una sangría de algún magma crepuscular.  Había timidez en sus gestos, eran vírgenes de recuerdos. Nunca les habían permitido amar o amarse de verdad.
Exploraban múltiples temas : Filosofía, Literatura, Mística, Historia, Biología, a veces el Viento y el Sol.  Sus palabras quedaban todas prendidas de sus cuellos  blancos, erectos, de sus pantalones de lino, de sus sandalias, de su tez.
Con los iris se desnudaban la mente, el espíritu, el pecho, los antebrazos, la tristeza, la incomprensión y la impiedad.  Con las uñas rasgaban juntos un trocito de la leyenda de un hombre de mar que nadó tan hondo que se hizo tritón. Con los pulgares exploraban ese sendero de utopía, de fraternidad, de bravura, uno donde se puede arder.
El Crepúsculo vino pronto, una tarde violeta y rosa, les selló los miedos e hizo que tomaran a una el río. Y fueron hijos del Silencio, vástagos de la descarada Pasión discreta, mercenaria, que les hacía palpitar. Él se quitó la ropa toda : la camisa, los pantalones, la ropa interior, los prejuicios, las sandalias y la ansiedad.  Él se desnudó de la losa de la jerarquía y los títulos, se arrancó del ser la codicia de su genealogía moral. Se sumergieron en el Agua y el frío refrescó sus cuerpos trazando un sendero en sus ingles con sabor a espuma y candor.  Sus dedos, helados, se abrieron para darse calor y lluvia, se juntaron todas sus yemas y eclosionaron en albur.  Sus salivas fueron bautizo bendecido por la Natura, consagraron la fantasía y entendieron el Cosmos. Sí.
Trazaron un camino juntos. Pisadas una contra otra. Nadaron mano sobre mano. Y flotaron piel sobre piel.  Libélulas de colorines se posaron en sus tobillos . Y en la punta de sus temores. Y en el arco de su nariz. Tábanos marrones flotaron construyendo un círculo mágico. Rodeando su torbellino. Protegiendo su inmensidad. Y el agua cubrió su marisma. Y las ondas fueron ebúrneas. Marejada de nieve y plata que se derramó por el Sol.
No dudes, aún siguen felices. Les alimenta la Ternura . Y los pajarillos les llevan ramas de olivo y emoción.  Beben toda el agua del río. Sueñan todo el sueño del Otro. Se enroscan en los remolinos. Se intercambian el Corazón.
¿Y si alguien quiere buscarlos?
No podrán apresar sus pasos. Son de líquido y Utopía. Son de cromosomas Verdad. Allí están. Allí parpadean. Allí se mezclan con la Tierra. Allí coexisten en la Paz. Allí se Aman sin rendición.
¿ Te gustaría saber sus nombres?
No los sé. Y nadie los sabe.
Podría ser tu amigo. Tu hermano. Podrían ser, simplemente, Dos.
Dos que nadan, Dos que se brotan como plantas dulces, carnívoras . Que se alimentan de piel suave. Y que muerden la Libertad.
¿ Sabes quiénes son?
Es sencillo. Simplemente, cierra los ojos. Imagina dos mentes puras predicando rebelión. Amando suave y dulcemente. Otras veces, apasionados.
Dueños de la Tierra y el Agua.
Esos son Ellos…. Él y Él.
@Marisa Lozano Fuego
@Antonio Jesús González Martín

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