Dormido el bosque, enamora.
Entre abedules y arrullos,
arrumacos y murmullos
cuando apagan la farola.
Suena en el Sar una viola
o tal vez un violoncelo.
Nubes grises en el cielo,
la bruma, fría y traidora,
cubre amantes a la aurora
cubre lobos en el suelo.
.
Blanco y viejo el lobo, en verde
fija su mirada en ella
y sueña que la degüella,
corre la cierva y se pierde.
Pelea el ciervo, le muerde;
lobo, oculto en la vaguada,
le clavaste la dentada.
Tropelías, atropello,
ensangrentado su cuello
la noche nace asustada.
© María Teresa Fandiño Pérez.
@Imagen Pinterest
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