El algoritmo es uno de los peores enemigos del intelecto. Pasar largas horas en las redes sociales que mayoritariamente nos muestran personas que piensan como nosotros trae como consecuencia que no seamos capaces de ver más allá. Siempre encontraremos personas que piensan como nosotros, pero eso no es sinónimo de que estemos pensando bien. Si conversamos con ChatGPT ella hará lo posible para respondernos lo que queremos escuchar. Porque las máquinas están creadas para satisfacernos, no para hacernos reflexionar.
En cambio, una platica con una amiga o un amigo puede ampliar nuestros horizontes. Quizá por eso disfruto tanto pasar tiempo con quienes me hacen pensar diferente, cuestionarme mis propios criterios y tratar de observar la vida desde otra perspectiva. Quizá también por eso me gusta ayudar a otros a pensar diferente y darse cuenta de que la realidad no es relativa, pero sí es un poliedro lleno de puntos desde el cual puede ser abordada.
Como seres humanos sabemos perfectamente cuando queremos escuchar lo que pensamos y cuando estamos abiertos para escuchar puntos de vista diversos. No es de extrañar que cuando estamos más cerrados en nosotros mismos busquemos a esos amigos que piensan igual que nosotros y que cuando estemos mas abiertos busquemos a aquellos que probablemente nos hagan ver la vida desde otra perspectiva.
La miopía intelectual, como casi toda miopía no solo puede ser curada, sino incluso puede ser corregida. Curarla completamente tiene un precio elevado, que por muchas situaciones no siempre estamos dispuestos a invertir, pero podemos corregirla fácilmente a un menor precio. Escuchar y tratar de entender a quienes piensan sobre un tema muy diferente a como nosotros pensamos es una forma de usar gafas y descubrir que la realidad es mucho más rica de lo que imaginamos.
Es probable que por eso ahora la psicología esté tan en boga. Necesitamos escuchar otras perspectivas y desintoxicarnos de los algoritmos que limitan nuestra visión. No se trata de alejarnos de nuestras convicciones, sino de tratar de estar más abierto a acercarnos a la verdad, aunque esta rompa con algunos patrones establecidos, como los prejuicios, las expectativas sociales, los roles asignados, el pensamiento binario, etc.
En este tiempo en el que nos ha tocado vivir, aprender que la comunicación con el otro requiere apertura, tiempo y disponibilidad para crecer no es fácil. Tener una platica profunda genera expectativas y miedo, pero es costo pequeño para quien realmente quiere ser mejor. Ojalá en este año que comience nos demos la oportunidad de tener conversaciones incómodas más a menudo y de cerrar el algoritmo más frecuentemente.
Ciudad de México 18 de diciembre de 2025
- Teresa Esteban es escritora (terestber@gmail.com).
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