“Por eso ser escritora, es una experiencia muy profunda. Es la experiencia más profunda que conozco. Y pienso que, si no es esto, entonces nada. Será mi modo de estar en el mundo durante el resto de mi existencia. Tengo que recordarlo, siempre (pág. 2023, El gozo de escribir, Natalie Goldberg)
¿Casualidad?
Ayer charlé un rato con Felicitas Rebaque, en un bar de Vilanova. Ella visitaba a un familiar. Yo es mi sitio donde vivo (y revivo) O donde escribo y hago de editor. Cuando hablas con una escritora, de las clásicas, con su familia, sus relaciones y biorritmos, te ves también a ti mismo. Puedes comprender este duro oficio, que construye valles profundos o sierras llenas de miedo y enigmas. Y, sobre todo, sabes que nos acechan personajes a quienes descubrimos y alimentamos. Les seguimos la pista. Ellos si se comportan con acierto llevaran a millones de lectores hacia lugares no conocidos. Como Stephen King, quien comenzó a escribir sobre pueblos y ciudades olvidadas de EEUU y sus lectores se apasionaron de su manera de ver la vida.
La señora Felicitas Rebaque, vive en León. Allí escribe. Pero como viaja mucho por tener una gran familia, su portátil es la agenda, el libro de notas. En mi caso, viajé mucho, y ahora regreso a esos paisajes donde consideraba que la vida era fascinante y sorprendente.
Dice la I. A. que practico la escritura fragmentaria y el realismo sucio. Por lo primero entiende que escribo cinco artículos semanales y son fragmentos de una misma idea, por lo segundo nos dice: “el realismo sucio es un género literario surgido en EE. UU. en los 70s que reduce la narración a lo esencial, usando un lenguaje sencillo y crudo para mostrar la realidad sin adornos, centrándose en personajes marginales y sus vidas cotidianas grises, llenas de conflictos, vicios y la banalidad de la existencia, evitando grandes tramas y finales concluyentes”
Si, mis finales dejan al lector en camino a un nuevo mundo. Y, me pregunto: ¿Se sentirá desasistido el lector si se queda solo y con el camino sin conclusión? No tengo respuesta, a veces la intuyo por algún comentario. Ayer publiqué 2026, en cuatro idiomas, como lo hago siempre y un comentario desde Italia me dio a entender que una lectora había comprendido lo que decía allí. Luego una charla familiar a partir de ese artículo profundizó esa idea y en la tarde al ver a mi compañera escritora Felicitas, intuí que escribir es algo sustancial en algunas personas y nos moriremos haciendo eso.
No está mal, ¿verdad?
Nota: Se lo dedico a Felicitas Rebaque, extraordinaria escritora y editora compañera en Masticadores.com Link a su obra…
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