He vuelto al viejo barrio,
recién hoy me he animado.
Nadie sabe dónde has ido,
tu recuerdo se ha perdido
en un doblez del pasado.
Tu puerta echó raíces,
el jazmín llegó hasta el cielo,
y ese banco del jardín,
veedor de besos sin fin
también se ha puesto de duelo.
Juventud arrebatada
que me arrastró como el viento.
Hoy vengo a pedir perdón,
pero un jilguero burlón
murmura que ya no hay tiempo.
Nada queda que te nombre,
que confirme que exististe;
mi corazón va en pedazos,
deambulando en el ocaso
de esta tarde gris y triste.
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