viernes, septiembre 4 2026

¿Y si lo normal, no siempre es lo correcto? By Teresa Esteban

Hace unos días reflexionaba en cómo hemos avanzado como sociedad y en que a veces normalizamos conductas que son del todo injustas. Al final mi formación de abogada siempre regresa a mí para cuestionarme cosas cuando quisiera mirar hacia otro lado. El tema de las mujeres, es mi tema. Lo ha sido desde hace muchos años, así que naturalmente en lo primero que pensé es en que hace menos de cien años la mujer no podía votar en mi país y eso era lo normal. También pensé en que hace 150 años no podíamos aspirar a una carrera universitaria, porque no era lo normal.

Sin embargo, mi mente voló rápido a otras escenas más añejas. Pensé en la esclavitud normalizada, en la tortura pública, en la ejecución pública, en la pena de muerte, en la enseñanza por medio de golpes y en tantas otras cosas más. Llegué incluso a un punto incomodo para mí: el cigarro. Sí, ya se que es un vicio, una adicción; pero la realidad es que por mucho tiempo fue normalizado, a pesar de sus consecuencias. A mí me tocó de niña viajar en aviones donde incluso había una sección especial para lo que era considerado normal.

Entonces, cuando estaba reflexionando sobre mi propia vida y sobre cuántas veces he normalizado lo que no siempre es correcto, pasé a una reflexión más profunda. ¿Por qué nos aferramos a la seguridad? Lo que parece normal, nos da seguridad. Aunque muy en el interior cuestionemos nuestro entorno y nuestra forma de vivir nos cuesta mucho trabajo dejar de lado lo que nos da seguridad.

Mi hija está entrando en la adolescencia y la normalidad que a ella le tocará vivir es muy diferente a la que me tocó a mí. En algunos aspectos la humanidad ha avanzado, en otros tengo mis dudas. Para ella lo normal será la IA, un mundo hiperconectado y me cuestiono si eso es lo correcto. Dónde está el umbral, porque la realidad es que los grandes cambios también dan miedo. La revolución industrial cambió la forma de ver la vida y eso no fue incorrecto, pero cómo saber qué lo será y que no.

También me cuestiono por qué lo que es normal para unos no lo es para todos y cómo vamos poco a poco allegándonos a personas que ven normal lo que para nosotros lo es. Luego llega el algoritmo para hacer eco de nuestras más profundas convicciones. Y en ese momento siento que estamos viendo las sombras en la caverna de Platón. Al final, me quedo pensando en lo importante que es aprender a cuestionarnos lo normal y buscar lo que es correcto, aunque no sea lo común. Lo hago mientras fumo un cigarro en un mundo donde ya se sabe que lo correcto no es fumar, sino cuidar la salud.

Quizá mañana intente volver a dejar de fumar, quizá no; pero al menos me gusta pensar que mientras continue haciéndome las preguntas adecuadas hay posibilidad de cambiar. Eso me da esperanza tanto en mí para dejar el cigarro, como en mi hija para afrontar esta nueva etapa, como en la sociedad para dejar de pasar de lado ante las injusticias.

Ciudad de México, 22 de enero de 2026


  • Teresa Esteban es escritora (terestber@gmail.com).

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