Amo lo tímido de tu superficie,
lo que perturba su paz aparente,
pero no temo descender a la marea
donde se engendra el misterio,
pues allí, en lo hondo,
se siente la verdad pura,
la voz primigenia del deseo.
Siento latir tu pecho cuando vago
por la estela de los prados difuminada
como una flor
que en el aire se llena de estrellas.
Con la complicidad de la noche
invento luces
que penetran en esos lugares húmedos
donde el silencio abre los ojos
a la mariposa desnuda.
En la orilla, donde la calma es densa,
compongo melodías
ante la consciencia de lo resucitado
observando la aurora de esta cerilla encendida.
Entonces buceo en lo que todo lo consume,
el sueño encarnado de los ojos desnudos
donde el sol abraza al mar al alba
y tiembla el espacio con su vibración de colores.
@José Valverde
@Imagen Pinterest
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