A veces la tinta se
torna invisible,
también la sonrisa,
y sordo un te quiero,
hasta que resucita
esa canción
y derramas
lágrimas de limón,
y resurge del frío el
poema,
y se desperezan los labios,
y te abrazo,
y te lo cuento al
oído,
flojito,
y te acercas,
fuerte,
y andamos,
despacio,
y estamos más
cerca,
y estamos tan lejos,
de todo.
@El poeta Zeb
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