Voces alzadas desde el silencio.- Lise Meitner (1878-1968), una física extraordinaria por Maripau González Bodeguero

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Una mujer menuda que había conseguido huir de los nazis, es la responsable de la fisión nuclear y de la bomba atómica, por extensión, pero se negó a colaborar en el proyecto Manhattan. Lise Meitner sí llegó a ser conocida tras la II Guerra Mundial pero hoy en día es poco conocida. Su trabajo pionero en la fisión nuclear es poco mencionado y, cuando su nombre aparece, únicamente se habla de su contribución a la física nuclear, y de manera marginal. Al igual que otras mujeres en ciencia, hay que
reivindicarla por su extraordinario talento.

Lise Meitner había nacido en Viena en 1878, en el seno de una gran familia judía. Gracias a que se consiguió igual cívica para los judíos 1867, el padre el Lise, Philipp Meitner, cursó estudios jurídicos. Ese padre animó a todos sus hijos a que siguieran sus pasos. Una vez más se queda patente que a principios del siglo XX, el apoyo familiar era fundamental para que una mujer creciera intelectualmente.

A finales del siglo XIX, Austria consintió en que las mujeres accedieran a las universidades, tanto en letras como en ciencias. Lise comenzó sus estudios universitarios en 1901. Las clases del físico Ludwig Boltzmann le iniciaron en un mundo que le resultó fascinante. Al no discriminar a las mujeres y aceptar su integración en sus clases, Boltzmann forjó una comunidad científica a la que Lise se unió. Quedó entusiasmada e impactada por la pasión del profesor: su pretensión de
interpretar los fenómenos naturales y de predecir fenómenos que nuestros sentidos no detectaban.

Lise despuntó pronto. En 1905, en sus prácticas de la universidad explicó un experimento realizado por Lor Rayleigh que el británico no conseguía entender, y predijo otros fenómenos. La ampliación de este trabajo le supuso el grado de doctora en 1906. Pero, a pesar de sus éxitos, una científica no tenía mucho futuro en Viena, así que decidió mudarse a Berlín y seguir sus estudios en radioactividad. En Berlin pidió permiso a Max Planck para asistir a sus clases. Le permitieron trabajar en un laboratorio donde conoció a Otto Hahn cuando él pidió voluntariamente colaborar con
ella, y comenzó así una amistad que duró 30 años, aunque no podía estar en el laboratorio d Otto y tenía su laboratorio en el sótano de un antiguo carpintero.

En 1908 Hahn y Meitner publicaron varios trabajos sobre el actinio, formando una pareja complementaria y muy productiva. La complementariedad de los conocimientos químicos de Hahn y de los físicos de Lise posibilitaban la preparación de muestras, su medición e interpretación de los resultados. Ya ese mismo año publicaron tres artículos importantes a los que siguieron otros seis en 1909. No tenía remuneración, su trabajo era financiado por su padre, (lo que tenía como consecuencia que viviera en una habitación de una residencia de señoras sin cuarto de baño).

En 1913 Max Planck la nombró la primera ayudante de científico en Prusia y consiguió su primer sueldo, muy por debajo del de Otto. Consiguieron juntos también su primera sección de radioactividad, el laboratorio Hahn-Meitner. El 28 de Julio de 1914 comenzó la primera de las guerras que vivió Lise. Colaboraba con el hospital Lichterfelde como técnica de rayos-X y llevaba a cabo el mantenimiento del laboratorio en el que, ya sola porque no disponía de personal, prosiguió sus investigaciones sobre el uranio.

Gracias a una invitación de Planck en 1912, Einstein conoció a Meitner, a la que denominaba cariñosamente “nuestra Marie Curie”. En 1919 fue la primera mujer que obtuvo la plaza de profesora de universidad, y la Asociación de química alemana condecoró a Hahn con la medalla Emil Fischer. El tribunal ofreció una copia de la medalla a Meitner pero sin un reconocimiento explícito de su contribución. Lise no dijo nada, simplemente no fue a la ceremonia a recoger su copia.

1932 y 1933 fueron años milagrosos para la física. El descubrimiento del neutrón por Chadwick permitió comprender las partículas que habitaban en el núcleo. Por su parte, gracias al desarrollo de nuevas técnicas, Meitner en esta época detectó por primera vez un positrón (la antipartícula del electrón, que posee la misma masa pero carga opuesta) y avanzó en la comprensión del espectro beta y gamma y las partículas alpha de largo alcance.

En 1933 Hitler llega al poder y Einstein estaba en California. Los periódicos informaron de que era considerado persona non grata por el Gobierno. Tras haber sido víctima de un brote antisemita en 1920, Einstein no subestimó el peligro y decidió no volver a Alemania, Lise al contrario, si lo hizo. Siguió en Berlín, trabajando. Con el descubrimiento del neutrón se empezó a especular en la comunidad científica acerca de la posibilidad de crear elementos más pesados que el uranio. Lise convenció a Otto para emprender esa línea de investigación. En 1938 la situación política se agravó y
Lise perdió su nacionalidad austríaca. El Gobierno alemán le quitó el pasaporte y le prohibió viajar. Sus colegas de Berlín reaccionaron. Hahn, von Laue, Planck y Carl Bosch hicieron lo posible por sacarla del país. En 1939 salió clandestinamente en un tren hacia Holanda. Sin dinero, sola y asustada estuvo esperando meses a que alguna universidad le ofreciera trabajo. Finalmente, se trasladó al instituto de Manna Seigbahn ubicado en Suecia.

Hahn contrató a un nuevo ayudante, Otto Fritz Strassmann, para continuar el trabajo iniciado por Lise. A pesar de la distancia, la correspondencia entre Lise y Hahn fue muy fluida, y se reunieron varias veces fuera de Alemania para debatir resultados y decidir nuevos experimentos. Fritz Strassmann valoró a Lise como el líder intelectual del grupo y comprobó que Otto sin ella se sentía perdido.

A finales de 1944 se le concedió el premio Nobel de química a Otto Hahn. Nadie comprendió por qué habiendo sido nominados los dos juntos en 1939 ahora se le concedía únicamente a él. La única explicación fue la afiliación al comité de Siegbahn, el director de su laboratorio, que una vez más hizo científicamente la vida imposible a Lise, aunque nunca se supo si por celos profesionales o prejuicios machistas. Era una época complicada para que Hahn viajara a Suecia y se solicitó que se pospusiera la entrega del premio.

Al mismo tiempo, al terminar la guerra en EE. UU. se produjo una corriente de reconocimiento a la labor de Lise en la fisión. Se la consideró “la madre de la bomba atómica”, título que nunca fue de su agrado, y la prensa sensacionalista comenzó a inventar historias sobre ella. Esta valoración de la figura de Meitner irritó muchísmo a Otto Hahn y consolidó su convicción de que le correspondía la paternidad de la fisión, incluso prescindiendo de Otto Fritz Strassmann.

Mujer del año en EE. UU.

En 1946 Meitner viajó a EE. UU. a ver su familia y fue recibida con todos los honores. Nombrada la mujer del año, el premio se lo entregó el presidente Truman. En 1947 Otto Hahn recogió el Nobel y no mencionó en absoluto los treinta años de colaboración que pasó junto a Lise. Este fue un duro golpe para Lise, y distanció a los dos científicos para siempre. Lise fue entonces consciente de que jamás podría volver a Alemania, que se sentía incapaz de reconocer el país que una vez fue su hogar. Al terminar la guerra, tampoco sus antiguos compañeros trataron de hablar con ella o sugerirla que volviera, a pesar de conocer su precaria situación en Suecia.

Se llamó con su nombre el químico 109. Meitnerio. En 1960 se trasladó a Cambridge para estar cerca de su familia y falleció en 1968 a sus 90 años.

@Maripau González Bodeguero

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