Cada noche a las 3.20h se para mi despertador. Al principio pensaba que no funcionaba, ya que cada mañana lo tenía que poner a la hora de nuevo.
Una noche me deperté justo a esa hora.
Silencio absoluto.
De repente sentí una respiración gélida y persistente tras de mi. Me giré de golpe.
No había nadie.
Al cabo de un rato desapareció.
Ahora cada noche me despierto a la misma hora, y siento que esa respiración es más fuerte y próxima, hasta notarla detrás de mi nuca.
Neus Bonet i Sala
https://elplumierdenenuse.wordpress.com
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