1.
París, 1C de diciembre de 1557
Su más fiel servidor ha llegado por fin a París. Conseguir alojamiento ha llevado más tiempo del esperado, pero ha merecido la pena, la localización es perfecta.
Mis oídos han escuchado, como en otras ocasiones, que envidiosos no me faltan y han lanzado varias calumnias contra mí. Ǫue si he participado en un supuesto altercado en Milán, que si un robo contra hombres cercanos alDuque de Guisa. Su excelencia seguramente los habrá ignorado y habrá adivinado que no son más que falsedades. Ni siquiera le han puesto mucho empeño porque es bien sabido que Guisa, tras la derrota de San Ǫuintín, tiene sus intereses y sus preocupaciones alejados de Nápoles o Roma. Mucho le iba a importar unanimiedad de ese tipo si tiene a los ingleses próximos al filo de su espada.
Le ruego, Gran Duque, no se preocupe por la falta de noticias. Ya me conoce y ha sido el resultado de un viajelargo que he querido reducir al máximo, alargando las jornadas a caballo en estos días cortos de luz. Nuestra prioridad es la misión que me ha encomendado y seré cuidadoso para actuar y desaparecer, lo antes posible, y sinhacer mucho ruido. Sé cómo adentrarme en la corte de la nieta del Magnífico sin llamar la atención. Al fin y al cabo,los lazos de sangre permanecen, aunque las relaciones no sean de lo más afectuosas, y hay ciertos trucos, y bolsillos, que correctamente llenados con monedas obran sus milagros.
En cuanto haya cumplido le escribiré unas breves palabras para que estas lleguen antes, que digo, vuelen, pordelante de su devoto seguidor.
Vicenzo Belli.
2.
Mezclar deber con placer es un hábito que Vicenzo Belli sabe balancear muy bien. Después del viaje, cansado, conun par de juergas y peleas, de tira y aflojas entre sus muchachos, y sus escasas virtudes, han quedado dos paraejecutar entre tres los deseos de Florencia. Sobre todo, lo justo, para cubrirse las espaldas en caso de que surjaalgún imprevisto. Y para el futuro, no tendrá más que acudir a las cloacas habituales donde podrá rescatar a muchos más.
No le ha costado mucho localizar al objetivo, y mucho menos intimar con el ambiente. Es lo bueno de la corte, yque esta está fuera de la influencia del entorno habitual. Las medias de colores son menos exóticas, pero la distancia otorga una mayor libertad. Adentrarse desde abajo hacia arriba lo hace más interesante. Es como de niño, cuando trepaba a los árboles, desde los pinches, los pajes a las camareras, de ahí a las ramas adornadas con las damas de compañía hasta coquetear con los más delicados cortesanos. Y en eso es todo un experto. Hahecho un uso muy frecuente de la breve, pero intensa educación que le ofreció su madre. Lástima que muriera tan pronto, pero al menos eso, combinado con las navajas callejeras y su don de gentes le han abierto un caminoserpenteante. No puede, ni se quejar de su situación.
Aparenta ser un suizo que mezcla tres lenguas al estar en medio de grandes reinos y añade diversión a su cometido. Escucha una mezcla de italiano con francés, mal conjugado, se acerca con una expresión, que muestra estupor y alegría, y así conoce a Malatesta de Malatesti. Joven, tremendamente estúpido y maravillosamentebello. Un poco reticente, pero pronto le sonsaca que lleva pocos meses en la corte francesa. ¿No acaba de llegar él, se supone, con su infinita inocencia a descubrir un nuevo mundo? Ǫué mejor carabina, si le adula y le pide que leenseñe como desenvolverse en este bullicioso teatro. Así se entera que Malatesta llegó desde una situaciónapurada.
Faldas.
¿En serio?
Y no unas cualesquieras.
Pardiez.
Y aun así Francia le acogió con los brazos abiertos a pesar de venir de la mismísima cuna donde España tiene aliados.
Le dice que ha visto al famoso Vasari, a Pontormo y Bronzino. Y a otros tantos artistas que por allí abundan.
Y Vicenzo abre la boca aparentando una fascinación jamás soñada. Además, tiene el físico adecuado para parecer más joven de lo que es, ingenuo de mejillas sonrosadas y cejas arqueadas. Es contradictorio como ocurre todo,Malatesta de pronto muestra seguridad, le enseña los tugurios de peor fama, los prostíbulos de compañías dudosas, más frecuentados, para, a cambio, dejarse engatusar por un suizo que acaba adueñándose de sus caricias, sobre todo si estás ocurren por dentro de los calzones.
Vicenzo es audaz, seductor y en pocas noches le acaba demostrando las pocas diferencias, y los muchos placeresque le puede ofrecer la vista hacia una pared.
Lejos de los ojos del decoro, de los rígidos miedos papales, de los protestantes y los fanáticos de Savonarola, que enel fondo ambos conocen, las manos, los roces, los suspiros son una demostración para Vicenzo y una novedad paraMalatesta.
Pero después de todo Vicenzo ha venido para trabajar y el interludio no puede, ni debe, alargarse más. Sus dosmalhechores, en compañía, podrían dejar de ser útiles potenciales, y prefiere tenerles ocupados en otrosaltercados por si hay que culpar a alguien y alguno de ellos ocupe su lugar sin dificultades. Mientras él prepara susalida, por detrás del telón. El momento más álgido de la representación está muy próxima.
Vicenzo admite, que hay algo de repugnante en la situación, pero pronto se le pasa. Los remordimientos están para morderlos y tragarlos con un buen clarete en el buche. ¡Está vivo!¡ Tremendamente vivo! y el Gran Duque sabráagradecérselo.
3.
París, 28 de Diciembre de 1557
Las noches cortas, y frías, facilitan el trabajo de interiores, y con cierta decepción, admito que pensé que elcaballero de Malatesti opondría más resistencia, le puedo asegurar que ya no respira. El trabajo ha concluido. Nadaque ver si lo comparo con Lorenzino, pero en estos momentos uno confirmar las diferencias que hay entre un paje o un prohombre.
Los altercados en las tabernas son fáciles, y los puñales se clavan con facilidad en los vientres rellenos de bebiday bravuconadas. Se podría decir que las aguas del Sena han acogido su cuerpo con abierta generosidad.
Así pues, su ilustrísima, puede quedarse tranquilo, y saber que el espíritu de su dulce, y traicionada hija, queda definitivamente vengado.
Los Médicis no conocen de distancia ni de reinos cuando del honor se trata. Siempre a vuestros pies Gran Duque.
Vicenzo Belli.
Anabel 22Oct25.29Oct2025. Leyendo Perspectivas de Laurent Binet.
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