El grupo arqueológico había recorrido un kilómetro por aquel laberinto de cuevas sin descubrir ninguna otra pintura más, cuando vieron una grieta.
Heuresis y sus cuarenta kilos eran la única posibilidad. Tras avanzar cuatrocientos metros por aquel desvío, descubrió un ensanchamiento. Había una pintura larguísima. La examinó detenidamente.
Llamó su atención un cazador más pequeño que el resto que calzaba algo. Al final de la pintura
vio una luz. Avanzó hacia la salida y justo allí encontró unas pequeñas deportivas aladas. Se las calzó y eran de su talla. Salió y un bisonte le pasó rozando a toda velocidad.
@Gabi C.S.
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