Mujeres en femenino y en plural.- Carta a una mujer por Carmen Salas

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A ti, que lees estas líneas:

Me pregunto qué estarás pensando en este momento. Quizás tienes un café en la mano o el
cansancio de un día largo en los hombros. Solo quería decirte que espero que seas amable contigo misma.

A menudo somos nuestras juezas más severas, olvidando que estamos aprendiendo a vivir mientras lo hacemos. Te deseo que encuentres espacios de tranquilidad donde puedas escucharte de verdad, que te rodees de personas que celebren tu presencia y que nunca olvides que tienes derecho a ocupar espacio, a decir «no» y a levantarte si caes, tantas veces como sea necesario.

También me pregunto en qué rincón del mundo te encuentra este papel. Quizás estás rodeada de
ruido o tal vez en ese silencio de media tarde que a veces pesa un poco más de la cuenta. Solo quería
decirte que, aunque no nos conozcamos, entiendo esas batallas invisibles que libras cada día: las que no se cuentan en la cena, las que se quedan guardadas en el nudo de la garganta o en la sonrisa que fuerzas para que nadie pregunte.

Espero que hoy, por un momento, te permitas soltar las expectativas. Se nos ha enseñado a ser el
sostén, el refugio y la respuesta de todos los demás, pero rara vez se nos invita a ser nuestro propio hogar.

Te deseo que encuentres el valor de ser «imperfecta» y que descubras que en esa supuesta imperfección es donde realmente reside tu belleza más auténtica.

No corras tanto. No tienes que llegar a ningún sitio que no hayas elegido tú misma. Si el camino se
siente cuesta arriba, recuerda que tu ritmo es el único que importa.

Te escribo simplemente para recordarte que tu existencia no necesita ser justificada por lo que haces por otros, sino celebrada por lo que eres en tu esencia más pura. Eres el centro de tu propio universo, y eso es más que suficiente. Ojalá que, al terminar de leer esto, exhales un poco de esa tensión que guardas en la mandíbula y te regales un minuto de paz. Te lo mereces.

Con todo mi cariño, me despido deseándote que esta noche, al apoyar la cabeza en la almohada,
logres silenciar las exigencias del mundo y escuches solo el latido de tu propio corazón, recordándote que estás viva y que eso ya es un triunfo. Que te abraces fuerte, con la misma ternura con la que abrazarías a quien más amas, y que mañana despiertes sabiendo que no caminas sola; en cada rincón, hay otra mujer, como yo, enviándote fuerza en silencio.

Cuídate mucho, respira y, sobre todo, no te olvides de quererte.

@Carmen Salas del Río

@Imagen Pinterest


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