La Odisea es considerada como una de las obras más famosas de la literatura universal. Junto con la Ilíada, la Odisea es la obra épica con la que empieza la literatura occidental. A pesar de la gran cuestión que envuelve estas dos obras –la cuestión homérica– es indudable el prestigio y la influencia que han tenido estas epopeyas.
Gracias a esta composición podemos saber cómo funcionaban los griegos en ciertos ámbitos públicos y privados. Una de ellas es el papel de la mujer en la antigüedad, en un mundo donde la mujer no era considerada ciudadana ni podía formar parte de la política. Esta exclusión y esta misoginia se puede observar en diversos pasajes de la Odisea.
Es indudable la influencia que tiene Odiseo con ciertas mujeres a lo largo de su eterno viajes y cómo su trayectoria está marcada por estas. Penélope, su fiel y honrada mujer que siempre le aguardará en su hogar; la “despiadada” Circe, que convierte en cerdos a los hombres, o la seductora Calipso, que lo retiene durante años en su isla.
La Odisea está formada por veinticuatro cantos, aun así hay un episodio que destaca sobre los demás, el canto XI. En este canto Odiseo baja al Hades para buscar el consejo de Tiresias, adivino griego. A parte de encontrarse con Tiresias, Odiseo se entrevista con diversos héroes como Agamenón o Aquiles.
Asimismo, el muy mañosos Odiseo tiene la oportunidad de hablar con algunos personajes femeninos más célebres. Todas las mujeres homéricas tienen una cosa en común: los ultrajes que vivían en aquella época, y que, obviamente, estaban normalizados. En este fragmento se puede percibir a la perfección el arquetipo de mujer de la Antigüedad: la figura sumisa al servicio de los hombres. Mujeres jóvenes, bellas y casadas de las cuales a diferencia de los hombres no habla de sus logros individuales sino que se plasman como “meros objetos decorativos”.
Profundizando más, uno de los episodios más famosos es el asesinato de Agamenón, que tras ganar la guerra de Troya y llevarse su botín del reparto de troyanas, vuelve a Micenas. Clitementra, su mujer, acaba asesinándolo tras haber sido seducida por su amante —esto más tarde tendría consecuencias, narradas en Orestes de Eurípides—. Agamenón llega a referirse a ella como “perra” y advierte a Odiseo de no confiar en las mujeres. Además, recalca Odiseo la mala fortuna que han tenido los Atridas con sus mujeres, Helena y Clitemenestra, hermanas entre sí.
“¡Ay, de qué modo tan terrible aborreció Zeus a la estirpe de Atreo, por medio de los engaños femeninos, desde su comienzo” –Odisea.
También se relatan diferentes episodios en donde la mujer vive una aventura sin ella saber verdaderamente quién o cómo es la otra persona; o cómo las violaciones que sufrían estaban totalmente integradas en su vida. Además, todas las narraciones que cuentan son sobre sus hijos y su papel como madres.
Cabe destacar también figuras como la madre de Edipo —en Edipo rey de Eurípides o Edipodia, obra épica perdida del ciclo tebano— o la mujer de Anfitrión, que vuelven a malvivir los anhelos y deseos egoístas de los diose. La propia Circe es reconocida como Odiseo como alguien cruel, aún habiéndole hospedado, aseado y mantenido durante un año en su isla. Circe es también presentada con una visión de mujer “manipuladora de hombres” que sirve de contraposición a Penélope.
Es evidente que los hombres vivían en una posición superior a la de las mujeres. Al no poder acceder a una educación, las mujeres estaban relegadas a un segundo plano —Penélope como mujer que aguarda a su errante marido eternamente—. No obstante, cuando una mujer se salía del molde —Circe—, ya la tachaban de bruja. Es por eso que la mujer ideal es Penélope,es decir, alguien servicial —que esperaría a su marido veinte años— y alguien que no se deje llevar por sus propios deseos y ambiciones —Clitemenestra—. Al hombre griego le viene mejor una mujer tonta y muda que una que tenga criterio propio.
En conclusión, las mujeres en el mundo antiguo vivían en una posición muy desfavorable, como bien se observa en esta obra. Es por ello que debemos abrazar a mujeres independientes como Circe y aprender y comprender a las mujeres “ideales” de la época para poder mirar hacia delante.
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