viernes, junio 5 2026

Debate // La generación cero: EL ESPEJO DEL TIEMPO EN LA MATERNIDAD POR MARÍA JOSÉ LUQUE FERNÁNDEZ

Mi madre dió a luz a esta que suscribe cuando tenía 19 años, momento a su entender en aquellos años que era el ideal, entonces la juventud se enlazaba con la crianza, ¿Un curso natural, la inercia de una época?

Yo fui madre a los 15 días de haber cumplido los 37 años de edad, en ese momento sostuve a mi hija en brazos por primera vez. ¿Qué ocurrió entre el parto de mi madre y el mío? Los años y una revolución silenciosa que significó un cambio total en el significado y los tiempos de la maternidad en todo el mundo.

Una tendencia que llevaba mucho tiempo gestándose ( desde finales del siglo XX) y que fue instaurándose hasta el hecho de incluso no querer llegar a ser madre.

¿Por qué estos cambios? nada que todos no conozcamos, el acceso de la mujer a los estudios y al mundo laboral y el deseo de encontrar una estabilidad tanto económica como emocional y funcional antes de decidir formar una familia.

¿Significa esto que la mujer “prioriza su carrera”?  no, no es cierto al 100%. Hay estudios sociológicos que demuestran que la mujer retrasa o renuncia a la maternidad por qué supone un agotamiento sistémico y un sobreesfuerzo multidimensional ( económico, físico y mental) la crianza hoy en día. Realmente es que la mujer decide cuándo y cómo quiere ser madre. El problema es que cada vez más se debe recurrir a la reproducción asistida y que son muchas las mujeres que terminan tomando la determinación de no ser madre creando circunstancias distintas en un mundo que todo lo tiene “planificado”.

Nos dice la ONU en sus estudios de población que la tasa de fecundidad mundial se ha reducido de tal manera que se encuentra en estos momentos muy por debajo de lo que se considera “el umbral de reemplazo generacional” y entonces tenemos que enfrentarnos al hecho de que sí se ha renunciado a la maternidad y ha cambiado radicalmente la situación.  No hace demasiado, creo yo, que nos anunciaban el colapso de la humanidad, con la sobremasificación y la posible hambruna en años futuros. Sin embargo hoy día nos encontramos con la situación opuesta. Se deben implementar los cuidados para la población envejecida en vez para la natal o sea que nos enfrentamos a ese llamado “invierno demográfico” que puede llegar a colapsar los sistemas de pensiones.

Pero volvamos a la maternidad y a esa caída de la natalidad que podría decirse que es una huelga contra un sistema que exige a las mujeres que trabajen como si no hubieran tenido hijos. Intentan, dicen, salvar la natalidad con subsidios de cuna, pero no se dan cuenta que son otros factores los que deben consagrar: La estabilidad laboral, la vivienda, la salud mental y el derecho a no tener que renunciar…

Hay otro detalle generacional a tener en cuenta y es que se ha adquirido una serie de beneficios que se niegan las mujeres a perder: se ha priorizado la independencia, el ocio y el desarrollo personal. Un estilo de vida donde no haya obligaciones ni ataduras, donde no haya sobreesfuerzo… No importa el país al que mires o desde donde mires, es lo que es.

Y además hay otras causalidades que deberían normalizarse para que la mujer decida abordar el ser madre; “el borrado de la madre” que significa esto, pues sencillamente eso. Cuando nace el bebé se le otorgan todo tipo de cuidados y protocolos que de una manera continuada se aplican. ¿Qué ocurre con la madre? Se la relega a un segundo plano  y deja de ser punto de atención su salud tanto física como mental. Hace ya mucho tiempo que advierten los psicólogos de que la depresión postparto es un hecho y en un número importante y que en algunas ocasiones, no tan pocas se llega a la muerte por esta causa. “La penalización del cansancio” Una madre no puede estar cansada y necesitar un tiempo de relajación o desconexión. Eso está penalizado aún hoy día perpetuando el pensamiento de culpa por ser una mala madre.

¿Sabes cual es la realidad verdadera ?

Cuando uno se plantea un posible embarazo tiene que gestionar muy seriamente un proyecto empresarial de alta gama.  Muchos declinan a someter a un niño y a sí mismos a la rueda del hámster de la perfección capitalista a la que hoy día nos enfrentamos. En el delirio del consumismo ya no se crían hijos para ser felices  sino que diseñamos como un producto de alta competición para un mercado feroz.

Padres ambiciosos son necesarios ya que no se les pide amor ni protección, sólo demostrar la capacidad de costear una agenda de actividades extraescolares, escolarizaciones bilingües, marcas de ropa idénticas a las de sus amigos para no caer en el aislamiento y por supuesto un psicólogo privado que sepa gestionar adecuadamente la ansiedad que este ritmo de vida les provoca.

En fin, bienvenidos a la élite de la natalidad o sea  “Techo de cristal de la crianza”

Lo siento por el invierno demográfico pero sospecho que se va a incrementar viendo los precios de las viviendas, la poca accesibilidad a un trabajo decentemente pagado y el aumento de los precios de la cesta de la compra que no van a conducir a que precisamente la juventud de hoy día decidan ser padres.

 

@María José Luque Fernández

 


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