lunes, junio 8 2026

Poesía oriental por Ricardo Mazzaccone

 

HAIKU
Nadie lo oye.
Viejo como la tierra,
el árbol cae.

 

 

 

Gogyoshi

Nunca es el fin.
Puede parecerlo pero no.
El mundo puede ser arrasado,
pero las almas son inmortales.
Seguirán viendo girasoles en la destrucción.

 

Haibun

Había escuchado sobre el amor en viejas canciones,
caminando en la niebla donde las sombras chinas susurran poemas.
En el fin, con aquel beso, su último aliento se quedó dentro mío.
Sentí una dulzura inexplicable en mi boca,
que luego se escondió en mi pecho.
Era su alma besando a la mía.
La brisa sopla
los rayos caen al mar
la lluvia es gris.

 

TANKA

Será de noche
caerán más lágrimas,
la luna llora.
Esperanzas que mueren
almas que se marchitan.

 

 

 

SENRYU

Otra aurora,
montada en el viento,
besando almas.

 

 

HAINBUN
A que lugar se lleva el viento la hoja seca que cae del árbol, que no sea donde se encuentra
la soledad enmascarada de infinito.
Voces lejanas
me recuerdan tu amor.
Solo rumores.

 

Gogyoshi

Es la oscura medianoche en la gran ciudad
Aparecen los vagabundos con el peso del tiempo encima.
El músico sigue tocando por monedas en el callejón.
Y bajo el viejo farol duerme el poeta solitario,
soñando con ella mientras dibuja besos en el aire.

@Richard Mazzoccone


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