La cebadilla de ratón, también conocida por el nombre de zaragüelle o espiguilla, tiene su origen en la mitología griega como un regalo de la diosa Deméter. Pero tranquilos, que os voy a contar el porqué de esta delicada y estilizada plantita.
Deméter, tras perder a su hija, se sumió en la tristeza y desatendió sus deberes divinos, condenando a la hambruna a una de las primeras civilizaciones. Iba en busca de la hermosa Perséfone, pero no la hallaba por ningún lugar. Los dioses, airados por las protestas de los creyentes, pidieron al joven pastor Acamán que revelara que la joven Perséfone había sido raptada por Hades.
El joven Acamán suplicó perdón a la divina señora; todos conocían su furia en lo que concernía a su preciosa hija. Deméter lo tranquilizó y le otorgó la venia de hablar. Acamán informó del paradero de la bella Perséfone, y la magna Deméter, en agradecimiento, le regaló unas espigas de estilizada apariencia y le ordenó que las plantara en un terreno ligeramente húmedo para que él y su familia tuvieran comida.
M. D. Álvarez
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