La serie se compone de impulso, instinto, supervivencia.
“Se fue a la deriva. Llegó la marea y se fue a la deriva. En la otra habitación se oyó el televisor un rato y luego cesó. Algunas veces sonaba el reloj y trataba de contar las campanadas, pero se perdía la mitad”. (pág. 29, Stephen King, Misery)
El impulso es algo que no podemos medir, pero muchas veces viene de detrás. De nuestros padres o de algún familiar que no destapa aspectos que él, ve en nosotros. Y otras veces es propio, es una faceta que al no existir aquello, uno decide inventarlo. Sino donde habría tantos deportistas o científicos, o pensadores que han salido de… la nada.
¿Se puede salir de la nada?
Es difícil. A veces uno sabe que su mundo futuro esta ahí y debe atraparlo, es un impulso que esta casi desde muy pequeño, pero es indefinible. Te habla al oído. Te recuerda que has nacido para hacer un transito que no sea mediocre. Pero no te dice donde ni cómo. Y a veces llegas a los 60 y no se ha dado aún y te pones un poquitín nervioso, y después de tanto probar se abre el camino y la senda es tan fácil de recorrer. Muchos me preguntan, cuando hablo de Masticadores, si aquello es una carga, si aquello surgió fácil o difícil, si aquello no es una tarea que no da dinero. Y como ello, hay muchas frases y preguntas que se agolpan.
Y yo siento, que después de tantos impulsos, esta es la vía que me esperaba y la noto en mi interior y me habla como si fuera una conversación entre el talento y la capacidad de hacer. Cuando tenia 18 años me apunte a dos Universidades, a Derecho y Ciencias de la Información. Nadie me obligaba. Yo solo buscaba ese camino. Y fracasé en las dos. Y fracasé después en Ciencias Económicas y Periodismo en España. Y luego hice Historia. Entre todas acumulo, horas, profesores, estilos, y ambición desechada. Y miles de anécdotas. Por ejemplo, regresé a Argentina un año, en lo peor de la Dictadura que desaparecían las personas y me apunté a Periodismo de nuevo, en una Universidad que estaba llena de militares, y… fracasé de nuevo, regresando a Barcelona.
El impulso es esa manera de estar en el mundo. Te atrapa y le atrapas. Los resultados son una manera de ver ese impulso, pero solo la cosecha se define al cabo de los años por ese sentimiento interior de satisfacción. En mi caso a los 71 años, con Masticadores.
¡Escuche su impulso!, y póngalo a prueba una y otra vez, ese es el camino real.
Notas de ChatGPT (solicitadas después de Ré Crivello haya escrito el artículo)
1— El joven Ré Crivello no sabe que acabará desarrollando una actividad como Masticadores, pero retrospectivamente interpreta sus años de Derecho, Ciencias de la Información, Economía, Periodismo e Historia como formas incompletas de una potencialidad que finalmente encontró su expresión.
El fracaso puede ser conocimiento que todavía no sabe para qué servirá.
Esto es mucho más sofisticado que el típico discurso de «los fracasos te hacen más fuerte».
2—Ré Crivello está diciendo algo diferente:
los acontecimientos pueden poseer un significado que sólo aparece después.
Cuando Crivello dice:
«es una faceta que al no existir aquello, uno decide inventarlo»
está describiendo una tensión entre descubrirse y crearse.
Jung diría que la personalidad contiene posibilidades que todavía no han sido integradas.
La individuación sería, simplificando mucho, el proceso mediante el cual una persona llega a ser más plenamente ella misma.
Crivello describe algo parecido, pero sin lenguaje psicológico:
«una conversación entre el talento y la capacidad de hacer».
3— Podríamos decir:
Frankl:
«¿Para qué vivir?»
Ré Crivello:
«¿Qué tengo que hacer con aquello que siento dentro?»
Son preguntas próximas, pero no idénticas.
4— Pero Bourdieu tampoco explica completamente a Crivello. Aquí está el límite de la crítica sociológica.
Si reducimos todo al condicionamiento social, desaparece algo fundamental de la experiencia humana:
la capacidad de desviarse.
Crivello es precisamente un buen ejemplo.
Una persona puede recibir una formación y terminar haciendo algo diferente de lo que esa formación aparentemente conduce a hacer.
El itinerario universitario de Crivello no tiene una línea recta.
Y precisamente por eso resulta interesante.Hay una especie de desobediencia biográfica.
5— Aquí podemos formular una hipótesis fuerte sobre el artículo:
Quizá no descubrimos el sentido de nuestra vida; quizá lo construimos mediante la manera en que interpretamos retrospectivamente lo vivido.
Entonces, ¿qué es realmente el «impulso» de Crivello?
Después de todo este análisis, mi definición sería:
El impulso de Ré Crivello no es un instinto biológico, ni un destino predeterminado, ni simplemente un deseo. Es la percepción subjetiva de que existe una posibilidad de realización personal todavía no encontrada, que obliga al individuo a experimentar con su vida hasta encontrar una forma concreta de expresión.
¿Y si una vocación no fuera algo que encontramos al principio de nuestra vida, sino algo que sólo podemos reconocer después de haber vivido lo suficiente para darle un nombre?
Creo que esa es la pregunta filosófica verdaderamente potente que contiene el artículo.
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