BOMBA DE RELOJERÍA by Anabel García

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Para Isaac.

Felipe Arginos López mira la sopa aguada con cierto estupor.

No sabe en qué orden han ocurrido los últimos hechos excepto que está allí medio tumbado con un pijama abierto, que ha sufrido mil lavados, y le deja el culo al aire mientras un agente de la policía está esperando al otro lado de la puerta. Esperando, mejor dicho, guardando a que el mundo exterior no entre por esa puerta o tiene más pinta a la opción más tenebrosa para él, impidiendo que está habitación tenga contacto con el mundo.

Está asustado, encima le han quitado el móvil y le han dicho que su familia está informada de su evolución, que no se preocupe, que ahora tiene que descansar y luego… ¿Luego qué? ¿Y antes? ¿Cómo que no sé preocupe? Y una mierda. Lo último que él recuerda es la tortilla francesa de la cena, o puede que sea la tele encendida en el salón, con Lara ¿Verdad? porque la televisión estaba encendida con los aplausos de un concurso dentro de su cabeza ¿y la tortilla…? ¿Sus hijas están gritando? Unos sudores fríos hacen palpitar sus sienes con fuerza. Aprieta el botón y enseguida aparece una enfermera.

-¿Qué ocurre?

Eso es lo que Felipe quiere saber mientras la mujer, con una especie de pistola láser, le toma la temperatura.

+++

Le hacen preguntas.

¿Qué estaba haciendo la noche del viernes quince? ¿Hubo algo inusual? ¿Un problema que le estuviera afectando?

Su hija mayor nos llamó. ¿Es consciente de ello?

Estábamos cenando en casa. La tele estaba encendida. No recuerdo ninguna llamada. No sé a qué se están refiriendo.

La mujer uniformada suspira y le adelanta una hoja de papel. El formulario, de varias páginas y grapado a un lado, se desliza sobre la mesa hasta que él, alargando el cuello, empieza a leer el encabezado.

Parte de lesiones. En los encabezados aparecen los nombres de su mujer y de sus hijas. La dirección de domicilio, el número de teléfono.

-¿Los datos son correctos?

-Eh…Si, sí, pero no entiendo…

-Continue leyendo, por favor.

Felipe traga saliva. Titubea con las palabras antes de entenderlas.

Arañazos, moratones, las marcas evidentes de unas manos (¿SUS MANOS?) alrededor del cuello de Lara Ríos Paéz.

-¿Qué es…esto?

Se mira las manos, las uñas que dicen han dañado a su mujer y no encuentra signos de nada que lo culpabilicen.

-Señor Arginos, el viernes pasado intentó matar a su mujer, además de agredir a sus hijas. Fue necesaria la intervención de tres agentes para reducirle.

Felipe se levanta de golpe. Nota el cuello de la camisa muy prieto, su mano se levanta y no lo encuentra, lo busca por el pecho, los hombros. ¿Las uñas? ¿Está en las uñas?

-No puede ser. No, no…Yo no…Jamás ¿Entiende? Jamás haría daño a mi familia. JAMÁS.

-Tenemos varios testigos oculares, incluyendo los compañeros señor Arginos, además de la muestra de sangre obtenida de sus uñas que coincide con la de su esposa. Las pruebas son irrefutables.

Agua. Agua ¿verdad? En algún momento uno de los dos uniformados le acerca un vaso de agua. ¿Qué cojones le están contando?

+++

La tortilla francesa se le pasó un poco. Ese detalle no está recogido. No lo ha dicho. Ni que el volumen de la tele estaba alto, ni los aplausos del concurso. ¿Lara se estaba riendo de un comentario suyo? Las nenas estaban en sus cuartos. Joder. Joder. No sabe. Puede. No. El volumen estaba muy alto. ¿Y Amaya llamó a la policía? ¿Para qué? Se mira las uñas y le dicen que las limas están prohibidas en esas habitaciones del hospital.

-Las constantes son estables no hace falta subir la dosis.

-Muy bien. Seguimos entonces igual.

La bata los identifica. Las gafas, las patillas un poco demasiado largas para un médico serio le preguntan cómo se encuentra.

El cordón del pijama, que le cuelga por la espalda le molesta, pero Felipe es incapaz de moverse, de decir algo. Siente que cualquier gesto, sonido creará una réplica al terremoto en el que está.

-Siento mucho comunicarle que hemos diagnosticado su afección. Coloquialmente se le llama Bomba de Relojería ¿Le suena de algo? Es cierto que no se habla mucho de ello, pero alguna noticia ha salido en los medios. Al no ser frecuente y de detección sencilla…Dificulta bastante su seguimiento ¿Lo entiende?

-No demasiado. – Dice por fin con voz ahogada. ¿Bomba de relojería? Haber visto las películas de la Jungla de Cristal repetidas veces no le da pistas ni le ayuda en nada. ¿Puede tener que ver con la bomba de aire que lleva en su bicicleta de montaña? La imagen de que su cabeza es un globo que el mismo hincha hasta que explota le provoca unas náuseas terribles.

Tiene una incidencia del 0,66% en la población mundial. Es una enfermedad neurológica de origen aún muy desconocido a excepción de que puede debutar en cualquier momento y una vez pasado una primera ocasión la probabilidad de repetirse es alta, aunque no se pueda confirmar exactamente cómo y cuándo. Como le he dicho su diagnóstico es complicado, pero tras revisar las diferentes pruebas podemos confirmar que la corteza prefrontal…

…Un desequilibro entre los neurotransmisores como la dopamina, junto con una inflamación de las meninges, un aumento en la presión ocular provoca reacciones violentas y transitorias de descontrol y delirio…

Conductas anómalas, con pensamientos erráticos, pero obsesivos hacen que tenga emociones muy…Intensas y respuestas muy agresivas al tener tan sobreexcitado el sistema límbico.

…es mucha información de golpe y dada la situación… No hay un tratamiento propiamente dicho, pero trataremos de marcar unas pautas, un estilo de vida más tranquilo…Felipe, Felipe….¿Felipe?

¿Felipe Qué? Busca el silencio absoluto. Quiere escuchar el supuesto tic tac que debe tener en la cabeza y a pesar de que lo busca es incapaz de encontrarlo.

+++

Lara mantiene la distancia. El cerco de sus ojos, el pañuelo que tiene alrededor del cuello, el pañuelo de las vacaciones de Nerja, con un nudo muy pequeño, y sus preciosas manos cruzadas a la espalda generan una sensación tan desagradable que Felipe sólo quiere ponerse a llorar.

-Cariño…Lo siento. Lo siento.

-Lo sé Felipe…De verdad que…Pero…Las niñas aún no están preparadas.

Él asiente, se muerde las lágrimas, le escuece la boca.

-¿Cuándo volveremos a casa?

Extiende los brazos hacia ella, nota que están hechos de cordones que tiran por dentro ¿Serán los cables de la bomba que se ha encendido en su cabeza? No puede pensar en esa opción, es el cansancio. Es la tristeza.

-No sé. No sé qué decirte Felipe.

El modo en que ella retrocede hace que se le doblen las rodillas. ¿Miedo? No quiere tocarle. No se atreve. Quiere asegurarle que no volverá a pasar. Abrazarla y susurrarle que hará todo lo necesario, terapias inexistentes, revisiones imposibles.

-¿y las niñas? ¿Dónde están?

La distancia de Lara lo dice todo. Sus ojos se empequeñecen, la boca se repliega.

-Están…Todavía es muy pronto.

La sonrisa de Felipe tiembla. Es lo mejor que puede hacer antes de romper a sollozar. Tiene que acostumbrarse a que los demás quieran interponer un cristal de seguridad templado como en la sección de las fieras peligrosas que hay en los zoológicos. ¿Es eso lo que le espera? Ser un Felipe de Bengala cuyos zarpazos pueden acarrear heridas terribles.

+++

“Después de varias décadas de estudio, en diferentes universidades de prestigio, se han publicado nuevos datos sobre la enfermedad conocida como Bomba de Relojería.

Realmente son acumulaciones de datos, descripciones de síntomas, de reacciones fisiológicas, análisis en la prevalencia, perfiles, características comunes que ayuden en el diagnóstico precoz de este trastorno. Una nota de humor negro dado que el término “precoz” en este caso puede ser fatal en sus consecuencias violentas cuando aún no es posible. Lo mismo ocurre con la falta de tratamientos efectivos que no sólo alivien a los enfermos, sino que esto incluya a todo el círculo social que hay en el entorno.

En las páginas del desplegable podrán encontrar los detalles más técnicos obtenidas de las últimas publicaciones en revistas especializadas (…)

…perdida en la capacidad de control, de concentración, que provoca que el individuo quede dominado por arranques de furia tales que suele terminar en asesinato o ataques con terribles consecuencias para los convivientes o conocidos del afectado. Como las bombas reales, se ha elegido este apelativo debido el cerco de destrucción que hayan dejado. Se podrían considerar una elección de mal gusto dado los efectos emocionales que traen consigo tanto en el enfermo como en los familiares…

..Tanto es así que en algunos esto ha provocado un aumento en los centros asistenciales donde potenciales pacientes han asegurado ser uno de los «elegidos» dentro de ese letal porcentaje al confirmar con vehemencia “que tienen dentro de su cabeza como un tic tac interior igualito al reloj del salón” o algunos abducidos convencidos se han acercado para dar información clasificada de “Como a ellos se lo introdujeron los extraterrestres por unas varillas auditivas”. (…)

…La OMS todavía no se ha pronunciado con datos concluyentes. No es extraño que este dato quede diluido con el día a día, y los casos que no terminen de encajar acaben dentro de la sección de sucesos de los noticieros.

..régimen de seguimiento lo que ha creado cierta confusión y malestar entre los profesionales de los servicios sociales, avisando de la clara problemática centrada por la falta de colaboración integral de los servicios sanitarios y sociales viéndose los afectados dentro de un círculo de aislamiento que aumente la ansiedad y los comportamientos de destructiva parálisis”.

 Las Enfermedades de las que no se hablan (IV). Por Beatriz Cañada Viso.

+++

Felipe busca en el ordenador el dato más actualizado de la población mundial. La respuesta tarda unos segundos: Ese día hay aproximadamente unas 8.268.341.850 personas dando vueltas por el planeta tierra. Es difícil de imaginar, pero hace tiempo que prefiere no usar ese verbo. Lo que lee, lo que respira, lo que siente dentro de sus tripas es lo es verdad, lo que está sucediendo.  Con la calculadora busca a cuanto equivale el 0,66 por ciento de este total. Quita los decimales y el número le parece escandalosamente alto, de nuevo absurdo.  ¿54.571.056 bombas de relojería andantes por la corteza terrestre? Bombas nadando en una piscina, haciendo la compra, dentro de un coche, esperando a que el dentista termine el empaste, horneando una tarta de manzana, bailando un vals…Tal vez algo más movido, o quietos, tumbados en la cama porque piensa que si no hacen nada de nada lo más lógico es que siga pasando…Nada.

Felipe suspira y sólo se le ocurre una cosa para intentar mejorar esa cifra, es lo que haría el protagonista en sus películas de acción favoritas, desactivar la bomba cortando el cable…Correcto.

54.571.055.

Anabel 19Julio 2026.


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