Sin categoría

Noche de Verano by Miguel Ángel Carrera

Una agradable brisa de verano entro por la ventana moviendo suavemente su cortina color lila, acariciando sus mejillas, haciéndole cerrar los ojos, sumergiéndole en sus pensamientos más hermosos. Luego no tuvo conciencia, no supo que paso, estaba en sitio extraño en el que jamás había estado, pero que su intuición le decía, era muy familiar. Un desconocido estado de estupor placentero. Estaba sobre una loma de suave grama, en una noche colmada de estrellas, entre personas con candilejas blancas y azules, en picnics de medianoche. Sentada sobre un hermoso mantel de diminutos cuadros rojos y blancos, sola, a lado una botella de vino tinto, dos copas boca abajo, sobre dos pañuelos blancos, como dispuestos para un segundo invitado, un cesto con pan de jengibre, y dios sabe que mas. Sonrió de alegría, las personas de las candilejas parecían alegres, como en una feria de fin de verano, vestidas de gala, trajes de corbata y sombreros, algunos de pie, algunos sentados sobre sus manteles de picnics. Después de un minuto contemplando aquel espectáculo, como salido de un cuadro de Van Gogh, se sirvió una copa de vino para relajarse. Se llevo la copa a los labios, sintiendo su tibio dulzor, mientras paseaba nuevamente la mirada alrededor. Fue entonces cuando sus miradas se encontraron, se miraron fijamente por unos incontables segundos, estuvo tentada a sonreír en medio de aquella mirada profunda, pero se contuvo, no quería parecer interesada. Entonces él sonrió, y ella volteo rápidamente la mirada para sonreír sin que él lo notara.

Luego volvió a mirar y vio momentáneamente para  saludar a alguien que pasaba cerca de él. Aprovecho entonces para detallar un poco todo, su traje de domingo, su sombrero de cinta roja, envuelto en lejanas luces blancas y azules, bajo una luna que flotaba como una blanca bambalina sobre ellos. No sabía de dónde venía, pero había música, no era escandalosa, era suave, estaba en el fondo, sonaba un sutil jazz de John Coltrane, un saxo que sigilaba entre las personas seduciéndolas, parecía venir de todos lados, incluso mágicamente del camino de luz dejado por la luna en el lago. La noche no podía ser más mágica, ni siquiera estando en el país de las maravillas. Esto era real, palpable, el olor de la grama, el dulzor del vino, la mirada penetrante de aquel hombre que la miraba con deseos de conocerla. Había ignorado esto por unos segundos hasta que miró rápidamente hacia donde él estaba. Su corazón dio un salto, estremeciéndose, él se había levantado y caminaba en dirección a ella sonriendo aun. Ella se lleno de nervios miro hacia los lados tratando torpemente de adoptar una postura correcta o desinteresada. Se sintió como una tonta, lo veía atractivo y eso le ponía nerviosa, ¿Qué diría? ¿Debería decirle que era un atrevimiento poco caballeroso el haberse atrevido a hablarle sin ser presentados antes? Tonterías, jamás le diría eso, le gustaba mucho, esa atracción fue como una centella cayendo violentamente sobre ella, sin avisar, conmocionándola enormemente. Así de inexplicables son a veces las emociones humanas, así de impredecibles y laberínticas, pensó— En segundos, él estaba de pie frente a ella, tendiéndole la mano para presentarse.

—Buenas noches señorita, disculpe mi atrevimiento, llevo rato observándole sola acá, mirando en varias direcciones, y me pregunte si usted esperaba a alguien o se sentía usted un poco indispuesta— Dijo él caballerosamente, con su interminable sonrisa, envuelto en una invisible aura de sedosa personalidad, algo que le resulto extrañamente narcótico. Esto la dejo pasmada, pensando en algo correcto para decir.

Aun sentada, sobre el mantel de diminutos cuadros rojos y blancos, lo miro a los ojos fijamente esbozando una sonrisa —No, estoy aquí sola, disfrutando este ambiente, no es todos los días, sabe. No espero a nadie, vine sola a disfrutar la feria, la música y algo de vino.

— ¿Es una feria?— se pregunto Isabela mentalmente, frunciendo un poco el ceño.

—Entiendo, yo vine con unos amigos pero se dará cuenta que me dejaron solo, los muy traidores— dijo divertido. Y me pregunte si usted aceptaría mi compañía, podríamos conversar y no pasarla tan solitarios, hace una noche tan hermosa.

Agregando —Me presentare, mi nombre es Santi, vivo cerca del lago, y muy a pesar de la belleza de este sitio y mi cercanía, vengo muy poco acá.

—Pues debería venir más seguido, yo lo haría, con feria o sin feria, jamás había visto un cielo tan estrellado como este. Mi nombre es Isabela por cierto.

—Un gran placer señorita Isabela ¿Puedo sentarme junto a usted?— pregunto, tímidamente.

—Por Dios, suena mejor solo Isabela—dijo soltando una carcajada, poniéndose una mano en el pecho. Si, por supuesto, adelante.

De piernas cruzadas ambos se echaron hacia atrás levemente posándose sobre sus brazos estirados para poder mirar un poco hacia el cielo mientras conversaban.

—Sabe, usted me parece familiar— Dijo él tratando de improvisar.

— ¿Le parece? Yo jamás le había visto, pero al menos es agradable conocerle acá, en este momento del que no sé cómo empezó.

— ¿No lo sabe?

—No, ¿extraño verdad? Pero me siento bien, creo que no podría estar en un mejor lugar en este momento, siento incluso que ahorita no quiero estar en otro lugar que no sea este.

—No es extraño— replico él —Es como un deseo de carpe diem involuntario, sabes, el idilio suele asaltarnos en los lugares más insospechados, esto puedo que sea extraño para los tontos, pero no para nosotros, creo.

— ¿Tú crees? No es como si fuera una situación dimensional o de evasión hacia alguna utopía fantasiosa— dijo ella con picardía mirándolo de reojo.

— ¡Oh no!— soltó una carcajada — claro que no, yo diría más bien que podría ser una afortunada anomalía de la vida.

— ¿Anomalía?

—Sí, ya sabes, no es habitual que no sepas como llegaste aquí, como una anomalía en el espacio tiempo.

Ambos rieron con ganas unísonamente, hubo una conexión inmediata.Isabela pensó entonces en situaciones pasadas, había sido invitada a cenar anteriormente por personas por las que no sentía el menor interés, entonces sus conversaciones parecían harto aburridas, tanto que le hacían gritar mentalmente ¡debo escapar de aquí! Ahora era diferente, cuando alguien te gusta de verdad, te parece interesante la conversación,incluso si solo habla sandeces. La conversación se desarrollaba a veces sin mirarse, mirando al mismo tiempo las estrellas, pensando en sus anhelos, y cuando había una oración que los sacaba de su absorta contemplación, entonces volvían a la tierra para verse a la cara y lanzarse preguntas. Lo siguiente puso en tela de juicio su sensación de estar en una realidad de ensueño. Una parte de ese hermoso cielo nocturno se vio invadido por una lluvia de estrellas que brillaban entre blancos, amarillos, azules, turquesas y magentas. Pudo ver como entre luces de colores se desvanecían en el cielo, seguidas por decenas de otras.

— ¿Esto es real? Es extraño, jamás había visto una lluvia de estrellas, y esta es tan fuera de lo común, aunque no sé si sepa como luce una en realidad, tantos colores — dijoIsabela impresionada sin quitar la vista de aquella lluvia nocturna.

—La realidad no importa ahora— agrego él,mirándola —disfrutemos esto, un momento único dentro de tu anomalía— bromeo.

Fue entonces cuando se miraron fijamente, bajo esa lluvia de luces de colores, cuerpos quemándose al entrar a la atmosfera. Sintieron una brisa fría pasar entre ellos. Habían conversado mucho, sintiendo algunas veces desaparecer todo a su alrededor, experimentando una familiaridad singular, que les atraía olvidando todo lo demás. Por eso sin darse cuenta se vio junto a Santi paseando a orillas del lago, quizá para ver el hermoso efecto que hacia el reflejo de la lluvia de estrellas en el lago, quizá para apartarse de los demás y estar un poco más a solas. Deteniéndose apenas para responderse alguna pregunta necia entre bromas.Isabela sintiendo su cercanía se detuvo, mientras él se ponía frente a ella, quedando cara a cara. Era débil a la magia de aquel lugar, Los arboles danzando al ritmo de la brisa veraniega, ella sintiendo como se formaban huracanes y remolinos en su corazón, el saxo de Coltrane seduciéndolos, las candilejas blancas y azules deambulando por la loma y el lago, como estrellas bajadas de ese cielo nocturno, ellos en medio de la serranía, desafiando el equilibrio universal al conocerse, colisionando en un bing bang, creando un nuevo sol y un nuevo cuerpo celeste que rotaba alrededor de ella. Perfecto, si, era perfecto, luego le contaría a sus amigas y ellas reirían emocionadas por esta nueva conquista soñada, como niñas de secundaria.

Entonces Isabela tratando de dejar un poco de soñar, dijo —Un momento, aun no se mucho de ti, y me gustaría saber más, no sé si eres casado o soltero, ni a que te dedicas.

—La verdad soy soltero, estuve casado y no fue una buena experiencia, pero prefiero no hablar de eso, no estaría bien hablar mal de ella, es poco caballeroso.

—Cuéntame— le susurro Isabela con picardía —No hables mal de ella, solo cuéntame lo que paso.

—Si te cuento lo que paso no será nada bueno, echaría a perder la velada.

—Entiendo, bueno me contaras otro día, mejor que la noche se quede como va, hermosa. Yo creo vivir por aquí cerca, sabes, sé que es cerca, pero no recuerdo donde. Es raro pero creo que sí.

—No te preocupes, Ahora eso no importa, estamos aquí, es lo que importa, no creo que sea fortuito que nuestros mundos hayan chocado, ¿no crees? ¿Qué te parece si volvemos y tomamos algo de vino?

—Me parece perfecto— respondió Isabela sonriendo.

Al minuto, estaban de nuevo sentados sobre el mantel de diminutos cuadros rojos y blancos, sirviéndose vino, chocando las copas, brindando con la mirada.

— ¿Te has enamorado perdidamente de alguien difícil?— pregunto ella sorpresivamente.

Entonces Santi rió con ganas —Me enamore de alguien difícil, si, pero no perdidamente. Creo que fue más un capricho de ella, con un obstinado empeño de complacer a mi madre de mi parte, esas son mi querida amiga, los ingredientes perfectos de una bomba de tiempo.

— ¡Guao! Vaya embrollo, no hubiera querido estar en medio de eso— agrego divertida.

—Bueno, ahora tú, ¿te has enamorado perdidamente de alguien difícil?

Isabela lo pensó unos segundos —Mmmm no, he tenido relaciones tontas, metidas de patas, etcétera, pero nada que sea digno de estar en mi pedestal de “perdidamente enamorada”creo que cuando eso pase, será mi primera vez.

— ¿Crees que esa primera vez llegue pronto?

—No lo creo, quiero creer que sí, pero es tonto fantasear, llegara cuando deba llegar.

—Me he sentido muy bien compartiendo contigo hoy, parece que lo inesperado y lo que no planeas casi siempre es maravilloso, ¿no crees?

—Espero que sí— respondió Isabela, haciendo una expresión de hastió, sonriendo luego —También me he sentido bien aquí contigo.

Hubo entonces silencio, mientras se miraban, Isabela se sentía emocionada, sentía la inminencia de algo hermoso. Sentados uno tan cerca del otro, solo podía propiciar una cosa, aquello que Isabela ya deseaba desde que estaban a orillas del lago. Unir sus labios a los de él y olvidarse del mundo. Veía la mirada intensa de Santi, vio sus labios moverse apenas unos milímetros hacia adelante invitándola a venir también, el momento justo, ambos se acercaron poco a poco. Hubo silencio, hubo oscuridad, solo ellos, como Isabela imaginaba, el mundo empezaba a desaparecer alrededor de ellos. Solo unos milímetros de vacio separaban sus labios de los de él. Entonces el suave jazz de Coltrane cambio, un espantoso ruido de aparato casero se apodero del lugar. Isabela miro hacia arriba y una luz incandescente rápidamente le envolvió, desapareciendo todo al instante, despertando en ese momento.

Al lado de su cama, su madre aspiraba el piso mientras le decía que era hora de levantarse, había mucho que hacer en casa y necesitaba su ayuda. El infernal ruido de la aspiradora le hizo arrugar la cara y ponerse la almohada sobre la cabeza, sacudiéndose con malcriadez. — ¡Dios!— Pensó, Fue lo mejor de mi vida y era un sueño, interrumpido por mi madre en el mejor momento de todos, que crueldad. Con razón esa lluvia de estrellas, ya decía yo que era demasiado hermoso para ser verdad. Bueno, aun queda gran parte del verano para poder ver si tengo la suerte de volver a soñar con Santi.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s