Archipielago

Navidad by Rosa Boschetti

Navidad: ¿Dónde estás?

Las avenidas repletas de personas que, sin un aparente rumbo específico, caminan como poseídas por un impulso frenético de llegar a algún lado me hacen pensar que es un día normal. Sin embargo, los escaparates de las tiendas y sus calles muestran arbolitos decorados con luces, lazos, adornos diversos y estas señales me recuerdan la fecha en la que estamos. También las representaciones de Papá Noel y Reyes Magos mantienen mi atención en el tiempo presente. A lo lejos se escucha el Cascanueces con sus melodías de otra época y yo me pregunto: Navidad ¿Dónde estás? qué ha pasado que mi corazón no te siente como antes o es que con el tiempo he visto tus hilos y ya no me pareces, al igual que antaño, tan mágica.

Oh feliz ignorancia que me hizo percibir en cada representación de pastores una esperanza, en todos los villancicos escuchados la alegría de pertenecer a un grupo homogéneo, ahora esto pertenece al pasado. Ya no queda magia que explique lo que hoy considero es una leyenda necesaria para estar con amigos, familia y compañeros. De repente me doy cuenta que he salido de la caverna, por fortuna creo haber roto las cadenas que me ataban a las sombras y ya no percibo sus reflejos como verdades.

Acelero la marcha para llegar puntual a la reunión familiar y una llamada de número desconocido interrumpe mi andar y mis pensamientos. Es un antiguo amigo que dice extrañarme. Hoy me sorprende lo que algunos años atrás me hubiese alegrado. Ahora lo primero que me planteo es: ¿Por qué me ignoró antes? ¿Por qué llama en este momento? Por la fecha, supongo. El móvil vuelve a sonar, ahora son mensajes que abro sin perder mis pasos apresurados. Se encuentran llenos de emoji felizmente navideños, lo envían personas que dicen les hago falta, me desean felicidades y vuelvo a preguntar ¿Por qué antes no respondieron a mis llamadas? A pesar de esto les devuelvo el gesto con las mismas fórmulas de cortesías y frases hechas. En realidad tampoco se me ocurrió nada original que escribir. Estos emoji son perfectos para disimular que los vínculos se han roto y para creer que aún estamos en sintonía.

Al llegar a la casa familiar ya están todos presentes. El aroma hogareño y cada rincón de la vivienda son reminiscencia de épocas pasadas. Vuelvo al presente al sentir los abrazos de los hermanos que no veo hace once meses. Alegran la velada las palabras de los primos que corren el riesgo de caer en el olvido, salvo por estos momentos. Sin embargo, el regocijo de encontrarnos borra las distancias, recordamos a los ausentes y nos trasladamos a una nueva versión de un cuento navideño de la época victoriana, rodeados de símbolos, buenas intenciones y bellos deseos.

El tiempo se perpetúa en algunas miradas ausentes hasta que la ovación de “Felices Fiestas” los trae de vuelta para sumarlos al gran brindis. El murmullo no se hace esperar, las conversaciones entrecortadas se mezclan con risas y exclamaciones efusivas. Alguien limpia una lágrima, algunos cantan, otros bailan, pero todos, con la alegría aprendida, sonreímos eufóricos.

Termina la cena y nos despedimos con la promesa de volver a reunirnos pronto, pero sabemos que es mentira. Nos volveremos a ver el próximo año, por estas mismas fechas, al menos que alguna desgracia nos toque y nos obligue a encontrarnos de nuevo.

11 respuestas »

  1. Buenos días, Rosa.
    Un relato que encoge el corazón. No porque muestre tristeza y nostalgia, que se siente más que se lee, sino porque presenta una realidad demasiado evidente para estas fechas.
    Yo me hago también desde hace muchos años la pregunta del título. Desde que murieron mis padres, mi madre fue la última, ya no nos reunimos como en aquellas cenas que siguen en mi recuerdo. Ahora parece más compromiso que una alegre convivencia.
    Llega diciembre y salimos de esa caverna que mencionas, para dejar las falsas sombras y enfrentar la realidad, igual de falsa, pero más aceptada. La hipocresía de estas fiestas, que tan bien narras en esos mensajes al móvil, te hace recordar la falacia en la que vivimos.
    De todas formas, yo pienso que al menos estas fiestas se han quedado como una excusa para reunirnos, sonreír y mantener la esperanza de que volverán aquellos tiempos. Falsa esperanza, claro.
    Felicidades por este maravillo relato, compartido en sentimientos.
    Un Abrazo.

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    • Hola JascNet. Estas fechas nos traen recuerdos que, en algunos casos, son dolorosos. Mis padres también murieron y las reuniones familiares dejaron de ser lo que eran, se convirtieron en fiestas «normales». Después la vida nos distanció, pero aún en la distancia puedo «oler» ese aroma familiar, ese tan característico que tienen todas las familias y que las hace tan especiales. Sin embargo, ese viejo sentimiento de antaño está presente en el recuerdo y tienes razón, estas fechas nos brindan la oportunidad para encontrarnos con viejos amigos. Deseo pensar que también permiten crear vínculos con otros, que quizás se conviertan en amigos 😍 Gracias por tus hermosas palabras. Un abrazo 🐾

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  2. Hola Rosa, muy buen relato. Pones al descubierto la hipocresía de esta época. Debo confesar que a mí ya no me hace ilusión estas fechas, recuerdo que de chica, sí. Esa emoción que se respiraba en el ambiente se ha perdido, ese calorcito de familia que se junta también. Finalmente creo que todo el año es una buena ocasión para reunirse, la Navidad lo veo más como un pretexto comercial para gastar en cosas superfluas .Saludos.

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    • Hola Ana. Estoy de acuerdo contigo, cualquier época es buena para compartir con amigos y familiares. Pienso que la mayoría de las fechas puntuales (como en este caso la navidad) son convenios de «otros con otros» (que no somos nosotros), con intereses específicos y ajenos a la mayoría, pero le seguimos el juego para no quedar «aislados» y sentirnos parte importante de un grupo social y así somos partícipes de los que perpetúan las llamadas tradiciones. Gracias por el comentario. Un abrazo 🐾

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    • Hola María. Me halaga saber que te identificas con este personaje, aunque lamento que la nostalgia sea el sentimiento que te embargue. Siempre hay momentos para reencontrarse con los nuestros y diferentes maneras de hacerlo, también a veces nos quedamos con la mirada en el pasado y no nos damos cuenta que aquellos que están cerca en el presente también son importantes en nuestras vidas. Los dejamos pasar y sin darnos cuenta se convierten, en muy poco tiempo, en parte del pasado. Gracias por el comentario. Un abrazo 🐾

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    • Hola amaialarrea. Así como la naturaleza es cambiante, el humano (al ser parte de ella) también cambia. Eso es interesante e indica una evolución, una nueva perspectiva, pero cuando aquellos que mueven los hilos de la sociedad, provocan cambios para para que todo siga igual, no es una evolución, se me parece más a una cinta de Moebius. Nos hace sentir que «estamos en algo», nos provoca la sensación que «la sociedad se mueve y avanza». Gracias por el comentario. Un abrazo 🐾

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