I Luz o corcel, tu excelsa melodía estalla en flores vivas, frescas, puras, mientras mi alma, escondida en ti, se me olvida en la fragancia inefable con que nos muestras – ¡qué alegría! – el secreto de tu corazón entregado. II Llanto de flores o luz inocente como el gorrión que existe para coronar un sueño de amor. ¡Oh, Leda! ¡Oh rosa vencida! Cantan los claros plumajes del día por la inmensidad finita que albergas, y eres en mí profuso encantamiento, un trino incesante por las orillas del tiempo. Blog de Silvanus Orphikós
Enviaseló a tus amigos:
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva) Mastodon
- Compartir en Bluesky (Se abre en una ventana nueva) Bluesky
- Más
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.