[Basado en la historia de Fortino Sámano. Relato publicado originalmente en la página de Facebook Retos Literarios]
La temblorina de los rifles que apuntaban a la humanidad del acusado contrastaban con la impasibilidad del rostro de éste y la despreocupación de su sonrisa.
Los asistentes al fusilamiento pelaban los ojos y apretaban los labios al observar la valentía del condenado. Alguien que dijo ser periodista, le preguntó gritando: —¿A poco usted no tiene miedo de morir?¿Tan valiente es?
—La muerte por acusaciones falsas no debería asustar a nadie, menos la que viene de enemigos cobardes que se esconden detrás de soldados honorables. Que teman ellos, pues morirán en la memoria del pueblo; yo viviré allí eternamente —fue la respuesta que abrió bocas y frunció ceños.
Ni los veintitantos impactos de bala pudieron borrar la paz que transmitía la actitud de aquel hombre que apoyaba su espalda en el paredón manchado de sangre.
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