La prosa en Verso:
9 | Historia de dos ciudades, de Charles Dickens
Lucía, la guillotina, una desconocida
El momento francés en que aquel abogado,
discretamente oculto entre la trama
de revoluciones y modorra,
de cucardas y tacitas de té negro,
avanza lentamente en una carreta
que le lleva a la decapitación y al beso
de una mujer que no conoce,
pero cuyos labios son los de Lucía…
Carton la sueña, prendida como
una mariposa del alfiler de su memoria
ya inválida de horas, de días, de meses,
quizá de años ingleses: junto al rostro salvado,
se detiene en la mano cuyo aliento
dormita manso en su camino
a un puerto de Francia.
Y todo lo que no será,
lo que jamás será vivido junto a ella,
envuelto en el murmullo de oscuras calceteras,
desciende con la hoja, afilada y rotunda,
robándole al horror su pensamiento último.
Así el amor, que prefiere casacas ruinosas
sobre el deseo callado.

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